Todo empezó como un juego. Como siempre empiezan estas cosas. Un grupo de chalaos por la música, los deportes y las mujeres se enzarzan en discusiones bizantinas sobre canciones, sistemas de votación, ordenación, y todas esas fruslerías. Una buena excusa para repasar algunas de las mejores canciones internacional de todos los tiempos . Una lista que, como todas, es subjetiva y sobre la que no se ponen de acuerdo ni siquiera los individuos que la perpetraron...
"No, don't warn me I know it's wrong, but I swear it won't take long And I know, you know, It makes me sigh; I do believe in love
Another season, but the same old feelings Another reason could be I'm tired of aching, summer's what you make it But I'll believe what I want to believe"
I do believe in love. Una declaración de principios, de esas que con cierta frecuencia me ayudan a entender mis propios motivos, mis por qué. Se me ocurre que quizás una idea similar pudo llevar a los YLT a titular esta belleza como “Síndrome de Estocolmo”. Probablemente, más a menudo de lo que somos capaces de darnos cuenta, las relaciones afectivas funcionan de esta manera. Probablemente, si fuésemos capaces de darnos cuenta, esas relaciones dejarían de ser afectivas. El espacio para el corazón sería mucho más estrecho y cada canción no sería más que un conjunto de notas que acompañan bien o se dejan acompañar, por un conjunto de palabras. Es mucho más hermoso un mundo en el que nos dejamos secuestrar por los afectos, por los amores, por las emociones. Es mucho más hermoso creer en lo que queramos creer. Autora: Rosa