Todo empezó como un juego. Como siempre empiezan estas cosas. Un grupo de chalaos por la música, los deportes y las mujeres se enzarzan en discusiones bizantinas sobre canciones, sistemas de votación, ordenación, y todas esas fruslerías. Una buena excusa para repasar algunas de las mejores canciones internacional de todos los tiempos . Una lista que, como todas, es subjetiva y sobre la que no se ponen de acuerdo ni siquiera los individuos que la perpetraron...

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jueves, 18 de julio de 2013

1 - The Beach Boys - God Only Knows

  • álbum: Pet Sounds
  • año: 1966
  • sello: Capitol Records

  • "I may not always love you..."

Me van a permitir que me extienda en esta. Es el número 1 y la ocasión lo merece.

“God only knows”, todo un reto. La mejor canción jamás escrita. Lo dice Sir Paul McCartney  y así lo decidieron las votaciones de la lista de amigos que dieron origen a esta lista de canciones y a este blog (y su hermano nacional). Por un lado, es un reto porque supone el broche de oro a este entretenimiento que nos ha llevado más años (sí, ¡años!) de lo esperado completar. Ha pasado tanto tiempo que alguno ha sugerido extenderlo para añadir nuevas canciones aparecidas o descubiertas durante este tiempo, desde que hicimos aquella votación. Realmente no creo que sea necesaria esa actualización. Al fin y al cabo, este blog es lo que tiene que ser: un perfecto reflejo de uno de los lazos que mantienen activa la lista VS desde Marzo de 2002, la pasión por la música. Esta pasión, junto con la pasión por el deporte (que fue la chispa que dio lugar a esta lista como spin off de otra lista musical), es el hilo conductor de esta lista. Y la amistad. Si algo ha sido Vermouthsport durante estos 11 años ha sido una barra de bar virtual, en la que grupo de amigos discuten diariamente de lo divino y lo humano, de música y de deporte, se desahogan de toda la mierda que a veces nos rodea, y se cuentan y comparten las alegrías ¿Quién hubiera pensado que seguiríamos conectados a una lista de correo 11 años después? De hecho, ¿quién hubiera pensado que seguirían existiendo las listas de correo? Pues aquí estamos, y espero que por muchos años más.

Y si he comenzado diciendo que escribir esta entrada es todo un reto, no es sólo por ser la entrada número 1 del blog. Todos los que me conocen personalmente, saben lo que representan Brian Wilson y los Beach Boys para mí. Todos saben que, para mí, Pet Sounds es el mejor disco de la historia. Y a todos les he aburrido hablando de la mejor canción del mejor disco de la historia, que no es otra que “God only knows”. Una canción que ha estado muy presente en los momentos más importantes de mi vida, y de las pocas que han conseguido que derrame lágrimas de felicidad (nunca olvidaré la primera vez que pude ver a Brian interpretándola en directo en el Royal Festival Hall de Londres). Una canción que, tras escucharla miles de veces, sigue emocionándome como la primera vez.

Que Brian Wilson es un genio es algo que ya nadie duda. Afortunadamente, tras muchos años de olvido, Wilson y los Beach Boys están recibiendo el reconocimiento que se les negó durante muchos años. Bien es cierto que gran parte de la culpa de esta falta de reconocimiento durante años es suya (drogas, problemas mentales, juicios, decisiones artísticas equivocadas...), pero en estos últimos años la obra de los Beach Boys ha empezado a ser valorada como se merece, consiguiendo que muchos vean más allá del sempiterno “Surfin’ USA”.

“Pet Sounds” es un habitual en las listas de los mejores discos de la historia. Concebido por Brian junto al letrista Tony Asher como un disco temático, como un viaje desde la inocencia a la madurez, lleno de dudas, incertidumbres, descubrimiento del amor, decepción y nostalgia. Un disco compuesto prácticamente como una obra en solitario de Brian (con el resto de los chicos de gira por Japón), con los mejores músicos de la escena de L.A. (conocidos como la Wrecking Crew). Un disco grabado con la intención consciente de cambiar la historia de la música. Y probablemente lo hizo, leyendo estas palabras de George Martin  "Sin Pet Sounds, Sgt. Pepper no habría existido... Pepper fue un intento de igualar Pet Sounds".

“God only knows” es la pieza central sobre la que pivota el disco. El eslabón central de la cadena que une la ilusión de “Wouldn’t it be nice” con la tristeza de “Caroline, No”. Para los estudiosos de la música, es un ejemplo de cómo, usando cambios de acordes inusuales, se pueden transmitir sensaciones que refuerzan el mensaje de la letra. Para los que no somos capaces de comprender esos matices, es simplemente una canción de una belleza apabullante.

La trompa y el clavicémbalo, la irrupción del bajo de Carol Kaye, entra un clarinete… y, de pronto, esa frase “I may not always love you” (“puede que no te quiera siempre”), para comenzar la canción de amor más bonita de la historia. La voz de Carl Wilson nunca ha sido tan dulce (su hermano Brian claramente acertó en esta elección), y nos descubre que “sólo” le querrá “mientras haya estrellas en el cielo”. El puente instrumental te coge por sorpresa, y cuando aún estás encajándolo, entran por primera vez esas armonías vocales. Perfección. Al final de la segunda estrofa, la flauta deja entrever lo que viene después. Carl repite “god only knows what I’d be without you” y la percusión y el bajo nos introducen en las armonías circulares que coronan la canción. Tres voces, dos de Brian y una de Bruce, repitiendo el mantra de la canción, entrelazándose unas con otras, inundándolo todo y dejándonos noqueados. Es imposible no sucumbir a la primera escucha. Es difícil no sucumbir cientos de escuchas después.

La música nos proporciona momentos de felicidad como estos. Lo ha hecho durante mucho tiempo, y lo seguirá haciendo, independientemente de épocas, cambios, formatos, medios... Seguirá siendo una parte fundamental de nuestra vida. Para muchos de nosotros, es algo más que un entretenimiento, algo que forma parte de lo que somos. Larga vida a la VS. Que dure muchos años más.

F I N 

Autor: Rafa Llarena
Más información: Página oficial o una de las páginas de referencia sobre los Beach Boys, Cabinessence
Mp3: God only knows
Youtube: No hay video oficial. Video de algún fan:

jueves, 4 de julio de 2013

2 - The Flaming Lips – Race for the prize

  • álbum: The Soft Bulletin
  • año: 1999
  • sello: Warner Music

  • "Upwards o the vanguard, where the pressure is too high
  • Under the microscope, hope against hope.
  • Forging for the future but to sacrifice their lives
  • both of them side by side, so determined."

Cuando un disco es tan increíblemente maravilloso, resulta, al menos a mi así me lo parece, especialmente difícil abstraerse del conjunto para quedarse con una sola canción y ser capaz de valorarla y comentarla aisladamente. Sin embargo, Race for the Price es algo así como la joya de la corona y esto hace que merezca la pena el intento. The Soft Bulletin es un acierto en su totalidad y Race for the price, su primera canción, es la salida del corcho de una botella del mejor cava.
Musicalmente es una canción tan intensa que has de escucharla una y otra vez hasta tener la sensación de que realmente has estado suficientemente atento, de que ya no te has perdido nada. Esa intensidad en directo es algo irrepetible. Por no ser capaz de asimilar del todo lo que estaba sintiendo al ver a los Flaming Lips sobrepasando los bordes de todos los escenarios imaginables, me quedé quieta, con la boca abierta… desconcertada.
Y al fin, una se siente especialmente reconfortada al saber además que esta joya nos habla, creo yo, del valor de aquellos que se esfuerzan por conseguir algo en beneficio de la humanidad (por mesiánico que esto suene) y que por ese algo arriesgan y lo dan todo, dedican, al fin y al cabo, sus vidas. Los FL lo personalizan en la pasión de unos científicos por su trabajo, por su reto para lograr una cura, un antídoto. Es amargo pensar en esto en los tiempos que corren; algunos se empeñan en minar las ganas, la capacidad de esfuerzo, la confianza en que lo que hagamos será positivo para otros; pero no ganarán, los que seguimos teniendo ganas de intentarlo somos más y mejores. Don’t you agree Mr. Coyne?

Autor: Rosa Fernández

Más información: Página oficial

Mp3: Race for the prize

Youtube: Video oficial

lunes, 27 de mayo de 2013

5 - "Love will tear us apart", Joy Division

  • álbum: Love will tear us apart
  • año: 1980
  • sello: Factory
  •  
  • "When love, love will tear us apart again"
Tengo un hijo adolescente.

A veces soy tan iluso como para creer que algún día de estos me pedirá consejos sobre cómo saber si está enamorado.

Y me imagino utilizando esta canción como ejemplo para decirle que el amor es desgarrador. Que sabes que estás enamorado cuando duele su cercanía y duele su lejanía. Cuando tu mente está permanentemente en contacto con esa otra persona y no deja de hablar con ella. Porque el amor, como dijeron otros, no es conveniente, no entra en tus planes. Porque nuestro corazón, como dijeron otras, es una puerta giratoria. Sí, nosotros sabemos que cuando maduras, hay otro tipo de amor, más sosegado, más tranquilo, más “adulto”... Pero, si me permitís la críptica referencia, en realidad somos como sirenas en una montaña esperando a un marino que nos secuestre. Ya sabéis, when routine bites hard...

Tras la canción, quizá le hablaría sobre el grupo. Sobre su nombre, mezcla de placer y horror, una broma macabra, de “hamor” negro. Sobre las canciones, cuyo bajo late al ritmo de tu corazón, que te hacen perder el control, que te desordenan la mente. Sobre Ian Curtis. Sobre su vida, su matrimonio, su hija, su divorcio, su relación platónica (o no). Sobre su epilepsia y sus bailes en el escenario. Supongo que también sobre su muerte. Sobre su “cuerpo girando en la cocina, al final de una cuerda, atada a una viga”. Sobre su tumba donde se grabó el título de esta canción. Quizá, si estoy locuaz, hable sobre New Order, el grupo que surgió de las cenizas de Joy Division. Pero es más probable que mencione las películas en las que ha aparecido su figura. Sea tangencialmente, como en “24 hour party people”. Sea de manera central (y algo edulcorada) como en “Disorder”. Incluso puede que le diga de verlas juntos igual que juntos hemos escuchado las canciones de Joy Division.

Ahora bien, seamos sinceros, ¿qué adolescente le pregunta a su padre sobre un tema tan importante? Nada de lo que le digamos va a servir para ayudarle y será cosa suya descubrir que lo de ser solo amigos únicamente funciona si solo habéis sido amigos, que duele el amor tanto como duele el desamor, que el amor no se explica sino que se siente o no se siente, que es tan corto el amor, pero tan largo el olvido...

Porque al final el amor nos desgarrará. Otra vez.

Autor: J.S.

Más información: La canción en la wikipedia

Mp3: Love will tear us apart  

Youtube: En el video Ian no baila

lunes, 21 de enero de 2013

6 - "There is a light that never goes out", The Smiths

  • álbum: The Queen is dead
  • año: 1986
  • sello: Rough Trade
  • "Take me out tonight 
  • Oh, take me anywhere, I don't care 
  • I don't care, I don't care "
Guardo entre mis muchas virtudes una tara que me impide disfrutar al completo de la música anglosajona: no sé una palabra de inglés. Así que aparte de los comodines –love, baby y come’on fundamentalmente- no percibo si una canción está dedicada a una bella historia de amor o a la revuelta de los boers. Pero ello tiene una leve ventaja, soy más sensible, estoy más agudizado a todo lo que engloba el paralenguaje; es decir, sé discernir emociones por leves tonos de voz, por el alargamiento de una sílaba, por un silencio. Para mí, la voz de Morrissey es únicamente un instrumento musical, y así me llega.

Pero vayamos primero a como me asaltaron a mí los mancunianos. Llegué tarde a esta canción. Soy, sin embargo, el feliz poseedor del primer lp de The Smiths y de algunos de sus primeros singles. Y los escuchaba con agrado y mucho. Pero fueron los últimos discos que compre en un buen lustro. En parte las directrices que tomaba la música no me producían ya la excitación de años anteriores; en parte la Universidad, la dilatada jornada en un restaurante de menú rápido y después el año que me hicieron residir en un cuartel de Cádiz hicieron que ni siquiera escuchara la radio.

Fue mi amiga Sonia la que fue capaz de abrir mi curiosidad de nuevo. Sonia era una estudiante gallega que iba a las clases de FP de mi prima, rama administrativa, y que dulcificó mis dos últimos años de estudio. En las dilatadas tardes que pasábamos en la terraza de la discoteca, me iba hablando de su fascinación por los Smiths, de su infinito abandono al escuchar su música. Así que, más por devoción a su palabra que por gusto personal, decidí darle otra oportunidad a la música.

No podría decir siquiera dónde fue, pero sé que al volver de vacaciones entre en una de esas tiendas de discos que abundaban en Barcelona y me dirigí a las cubetas de la S. Escogí al azar, aunque bien recuerdo que me fascinó la contraportada, un grupo de chicas sobremaqueadas, casi pertenecientes a otro mundo. Una de ellas era especialmente guapa.

De esta manera entró en mi vida, ni siquiera había comprado The Queen is dead, sino el The World Won't Listen, con el “There Is a Light That Never Goes Out ” como sexta canción. Lo primero que me fascinó fue la voz, el instrumento. Una voz conscientemente neutra que a veces se abandonaba a tonos en los que se intuía una pasión desbordante. Y después, y poco a poco, las diversas capas de las que está hecha la canción: esas guitarras cortantes, la batería perfecta. Y de golpe el estribillo, uno de los hitos de la entrada a la primera en el mundo del pop. Morrissey canta especialmente excitado y sereno, y el fondo orquestal –lo utilizaron por primera vez en los arreglos- lo llena todo de tensión, casi hasta el ahogo.

Después por libros, por documentales, supe más cosas. Como todo ese ahogo romántico que despuntaba en las letras de Morrissey aquí se convierte en flecha certera. Y como una letra tan exacerbadamente explicita ahondaba en sensaciones desoladas, vitales, ansiosas casi hasta el suicidio. Después pensé que la canción tenía una fuerte carga religiosa, casi mística, quizás esté equivocado pero la forma de plegaria con esos imperativos, el fraseo en versículos,.... Deformado tal vez por esos estudios universitarios que me alejaron del grupo –literatura, así me desvirtué- vi salidas en la noche, fuerzas de destrucción –ese “ten ton truck”- recurrencia en la imagen de la luz, el fuego como purificador. Quizás me equivoque, pero si fuera cierto algo más hondo que una simple historia de amor se nos remueve con esta canción.

A mí desde luego, cada vez que voy a ella esos violines me siguen tensando los nervios; cada vez que voy a ella me pregunto donde andará Sonia, y le doy las gracias por haberme hecho abrir de nuevo la caja de la felicidad.  

Autor: César Prieto  

Más información: En la wikipedia  

Mp3: There is a light that never goes out There Is a Light That Never Goes Out by The Smiths on Grooveshark  

Youtube: Es raro que no lo hayan censurado desde la DGT.

lunes, 12 de noviembre de 2012

7 - "Starman", David Bowie

  • álbum: The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars
  • año: 1972
  • sello: RCA
  • "Let the children lose it
    Let the children use it
    Let all the children boogie"
Ya ha llovido mucho desde aquel día nebuloso de 1972. La radio estaba llena de grandes melodías que buscaban explotar, pero sólo cuando aquella canción atravesó las ondas, más rápida incluso que la luz, supimos lo que querían significar, la razón por la que todas ellas estaban allí, acompañándonos durante aquellas noches ociosas y vacías. Ese día aprendimos el significado real y la esencia misma de la música: debíamos perderlo, debíamos usarlo y debíamos interiorizarlo para sentirlo... Entendimos que la libertad era libertad para sentir, que la educación era enseñar a entender lo que dicha libertad suponía, y que la sociedad debía dejarnos todo el espacio para que aprendiésemos todo eso por nosotros mismos. Era la única manera válida, y la música, aquella música, iba a guiarnos intensamente a lo largo del camino. Tenía que venir algo de una naturaleza diferente a la nuestra, como Hal9000, el ordenador de “2001. Una odisea en el espacio”, como Ash, el androide de “Alien”, como Roy Batty el replicante de “Blade Runner”, para explicarnos lo que debíamos hacer para entendernos mejor. Para vivir más plenamente.
¿Dónde estás ahora, hombre de las estrellas? ¿Acaso nos has abandonado? ¿Has dado por fútil e imposible aquella búsqueda? La música ya no respira libertad, ya no nos ayuda a encontrarnos, sino que nos marca patrones, estéticas a imitar, falsos líderes a los que seguir... es cierto. Pero siempre nos quedarán tus melodías, tus riffs, esos sonidos que siempre serán tuyos y que el olvido nunca podrá invadir. Recordaremos que en un tiempo fue posible soñar, y entonces soñaremos con otros tiempos en los que imaginar la vida era algo posible.
Te necesitamos hombre de las estrellas. Escasas fueron tus palabras, más suficientes. Concisas tus enseñanzas, pero clarificadoras. No nos puedes culpar por todo lo que ocurre ahora. Simplemente, nos hemos equivocado. Nadie puede condenarnos por equivocarnos. Todo esto, a fin de cuentas, es parte del plan. Podía ocurrir. Está incluido en el proceso de aprendizaje. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” dijeron las arañas que te acompañaban, antes de esconderse bajo espesos mantos de polvo. Entonces, de algún modo, nosotros somos también un poco tu responsabilidad. No nos abandones, por favor.
Nos han usado, nos han vapuleado, y están a punto de perdernos. Sabes que nuestro momento está a punto de llegar. Tan sólo hará falta que cantes una vez más aquella melodía. Y aunque ya la perdimos una vez, la usaremos una ocasión más, y la bailaremos, y la esperanza nos llenará con el anhelo de que, después de todo este viaje, al menos, hayamos aprendido aunque sea, una sola cosa: tendremos que aprender a construir nuestra propia nave espacial.

Autor: Jesús Sáez

Más información: La canción en Wikipedia

Mp3: Starman

Youtube: Todos queremos ser Ziggy

jueves, 16 de febrero de 2012

9 - "Here comes your man", Pixies

  • álbum: Doolittle
  • año: 1989
  • sello: 4AD
  • "There is a wait so long
    You'll never wait so long
    Here comes your man"
Vamos por el principio, Pixies sacan el "Doolittle" en 1989, así que yo tendría unos 13 años. Si dijera que este disco me marcó a en mi adolescencia mentiría como un cosaco. Yo por esa época creo que solo tenía el disco de la banda sonora de los "Cazafatasmas", así que no cuela.

Finales del instituto, tenia un compañero de clase que solía ir con una camiseta con la portada del Doolittle, y a mi el diseño de Simon Larbalestier y Vaughan Oliver me tenía intrigado…. ¿Pixies? no dejaba de escuchar de ese grupo por todos lados, hasta Kurt Cobain por esa época llegó a decir que básicamente intentaba a imitar a los Pixies cuando escribió "Smells like teen spirit". Tenía que escucharlos, así que le pedí que me grabara una cinta y me paso el "Doolittle". ¿Y qué puedo decir después de oírla cien veces? pues que me hice fan absoluto de la banda.

"Here comes your man" la había compuesto Black Francis de adolescente, y formó parte en una versión acústica de la famosa "The Purple Tape", pero no llegó a incluirse ni en el "Come On Pilgrim" ni el "Surfer Rosa". Era la canción rara. Y tan rara, el grupo renegó de ella durante mucho tiempo, llegando a negarse a tocarla en sus actuaciones en directo.

Ahora ponte la canción. Guitarra, pausa y uno de los riffs más famosos del grupo (y diría incluso de la historia del pop rock). Tres minutos de melodía y uno de los estribillo más cantados en los bares de cualquier ciudad (sí, tú también lo has hecho). ¿Qué más se puede pedir a una canción que no has dejado de tararear mientras la escuchabas?.

Autor: Iñak

Más información: Pixies en la wikipedia.

Mp3: Here comes your man

Youtube: Irrefrenable.

martes, 9 de agosto de 2011

13 - "A day in the life", The Beatles


  • álbum: Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band
  • año: 1967
  • sello: Parlophone

  • "I'd love to turn you on"
Daba por hecho que la reseña de “A day in the life” iba a ser la excusa para establecer una lúcida exposición erudita sobre la gestación y virtudes de una canción. De la canción, mejor dicho, porque fuera de clasificaciones y números creo que “A day in the life” representa todo lo que pueden dar de sí cuatro minutos –o infinitos, el final del surco se retuerce en bucle y no deja de sonar- de puro azar y perfección. La letra críptica y transparente, el sonido del despertador que no consiguieron borrar de la mezcla definitiva, las caretas que los cuarenta músicos llevaron para atenuar la seriedad, los bandazos en la melodía. Creo que es el punto justo de tensión entre clasicismo y experimentación. No hay nada que desentone, pero nada se entiende; las melodías son luminosas, pero se agotan como si estuvieran muriendo. Nunca podremos apreciar hasta lo hondo la magia de una canción llena de dolor y desasosiego, de absurdo y de esperanzas destruidas. Una sinfonía que se ha roto y no se puede recomponer.

Yo debería hablarles de todo esto, pero seguramente Mark Hertsgaard en A day in the life –que precisa día a día como fue surgiendo el tema- o George Martin, que en El verano del amor nos hace asistir a la gestación de todo el disco, lo harán mucho mejor. Yo de los que voy a hablarles es de cómo conocí a los Beatles, es decir, de la epifanía, es decir, del momento en que descubres que algo externo puede decirle al corazón aparta y latir por él. Y ese algo fue una tarde destemplada de invierno, la recuerdo perfectamente, como recuerdo que nos toco subir unos escalones hasta el aula de música, que no era sino un desván en el que habían instalado un tocadiscos. Yo sentía una leve curiosidad, apática, quería escucharlos pero no creía que me dijeran nada nuevo. Eran viejos ya. Y yo había descubierto el punk. Escuche antes a los Sex Pistols que a los Beatles. ¡Viejos! Santa ingenuidad. De que los Beatles sacaron el primer disco al 78 que los escuché han pasado menos años que desde que Los Planetas sacaron el primero al día de hoy. Y a ver quien se atreve a decir que los Planetas son unos viejos que no aportan nada.

Y entonces sucedió, el profesor colocó la aguja y empezaron a sonar guitarras, no recuerdo las canciones exactas pero sí que se centró en los primeros discos, “Love me do” quizás, “I wanna hold your hand” creo recordar. Y yo, boquiabierto, no comprendía como un código –el musical y el lingüístico- desconocido para mí podía arrebatarme tanto. Arrebatarme en el sentido religioso. De inmediato rompía la hucha –o espere al cumpleaños cercano, no lo se- y fui a Discos Castelló. Era una época en la que empezaban a surgir las primeras tiendas de discos con material más que decente, porque hasta la fecha uno debía acudir a grandes almacenes o a una sección arrinconada en tiendas de electrodomésticos. Sin embargo yo, catorce años, sólo conocía Castelló de mis paseos hacia la Biblioteca de Cataluña. Desde luego no había autoservicio, sino un pequeño mostrador en el que le pedías al dependiente exactamente la referencia que tú querías. Creo que nunca he sido tan feliz en mi vida como llegando a casa con mi soledad en los discos.

Sin saber absolutamente nada, al llegar al doble azul me paralizaron los primeros acordes inseguros de una canción, una voz que cantaba como sin pensar, un pequeño estribillo agudo que se iba adelgazando, adelgazando,... Parecía una canción construida con retales, hasta en el incomprensible para mí, entonces, crescendo final. Una canción que estaba a punto de alcanzar el centro neurálgico del dolor, del desamparo. O quizás ya lo hubiera hecho pero el oyente no lo sintiera. Tiempo después, bibliografía al canto, ya supe todas las claves, interpreté versos y sonidos, pero nunca he sabido desprenderme de esa sensación de que una canción puede enamorarme y a la vez decirme muchas más cosas de las que me está diciendo. A veces, The Jam, The Smiths, vuelve a suceder. Y entonces todo vuelve a ser luminoso.

Autor: César Prieto

Más información: La canción en la wikipedia

Mp3: A day in the life

Youtube: Antes los videos eran así.

miércoles, 12 de mayo de 2010

20 - "Moon river", Henry Mancini & Audrey Hepburn

  • álbum:
  • año: 1961
  • sello:

  • "Moon River, wider than a mile"
Yo tuve un fanzine. Quizás debería decir tengo. Un fanzine nunca se abandona. Uno puede desligarse de compromisos profesionales, de amistades, de amores, de vicios, de colecciones. Pero de hijos y de fanzines nunca. Yo tengo un fanzine, pues. Hace cinco años que apareció el último número y tengo diez páginas listas de un especial de chicas francesas. No sé cuando aparecerá, aunque cada cosa que preparo es un nuevo número del fanzine. Y siempre pienso en ella. La acogimos como referente, era nuestra imagen. Portadas. Y en las pocas fiestas que dimos sonaba siempre la primera.

Audrey Hepburn. Aunque no se lo crean europea, belga, hija de aristócratas. Queríamos de ella su prestancia, la belleza serena de su rostro, alegría melancólica. Un mundo con Audrey Hepburn es, sin duda, mejor. Y es mejor porque se pueden leer los sentimientos en sus ojos. No hay imagen más bella de la desolación que la de Holly desayunando con un café de plástico frente a Tiffany’s en un Nueva York vacío. No hay imagen más bella del deseo que Holly al quitarse la careta de gato. No hay imagen más bella de la placidez que el plano americano, contrapicado, de Holly cantando ‘Moon River” en la escalera de incendios.

Por supuesto hay miles de versiones de la canción, todas maravillosas. La de Danny Williams está bien, número uno en Inglaterra en las navidades del 61. Prefiero sin embargo la soulera-campestre de Jerry Butler, la que triunfó en el mercado americano. Por supuesto la canción tuvo un Oscar, creo que el único Oscar de todo nuestro top 100.

Acaso debería hacer ahora un elogio de la película. De Holly Golightly o quizás de Lulami –siempre me ha parecido que es más importante de lo que la crítica declara-, de su sofisticación, de la brillante escena final, el beso entre la lluvia. Una película que se ha revelado con el tiempo como sobrevalorada, quizás sea verdad. Blake Edwards no era un director de mucho pulso. Tampoco está entre lo bueno de Truman Capote –lean “Una luz en la ventana” y se estremecerán-, aunque la película evade los aspectos sórdidos de la novela, los mejores. Sin embargo, Henry Mancini y Johnny Mercer dan con el tono en una escena que no iba a aparecer en el montaje original –si no llega a ser por Audrey y su “over my body”-, ni siquiera en la banda sonora. No se daban cuenta de que en esa escena está la esencia de la película, Lulami Barnes, la salvaje niña de trenzas, hablando de su infelicidad, de su nostalgia, de su vida vacía.

Autor: César Prieto

Más información: Moonriver en la wikipedia

Mp3: Moon river

Youtube: Esa sonrisa...

lunes, 10 de mayo de 2010

21 - "Obscurity knocks", Trash Can Sinatras

  • álbum: Cake
  • año: 1990
  • sello: Go! Discs

  • "Though I ought to be learning I feel like a veteran
    Of 'Oh, I like your poetry but I hate your poems'"

“I feel like a veteran Of "Oh, I like your poetry but I hate your poems", por frases como esta, no basta con escuchar a los Trash Can Sinatras, también hay que leerlos. Las letras de los escoceses están muy por encima de la media habitual en la música pop. La de “Obscurity knocks” es un claro ejemplo de ello. Se puede disfrutar igual de esta joya pop escuchándola o simplemente leyéndola (de hecho, es recomendable leer la letra sin escucharla, como solían recomendar Pulp en sus discos). Las grandes letras no suelen ser la norma en la música pop. Es normal, no se puede esperar que todos los grupos tengan grandes compositores y grandes letristas. Por eso cuando se encuentran casos en los que se conjugan los dos talentos (me vienen a la cabeza otros casos como The Lucksmiths) hay que saborearlos como se merecen. Y tenemos que saborearlos también como un tesoro escondido porque a pesar de todo lo que he dicho hasta ahora, los Trash Can Sinatras son una (de muchas) de esas historias injustas de la música pop. Como dicen al principio de la letra de esta canción (“Always at the foot of the photograph”), los escoceces no son más que una nota al pie de la historia de la música pop. Esa nota cuenta que este grupo que se formó entre cinco amigos para hacer versiones y divertirse, pasó a grabar un disco, “Cake”, que contenía joyas como esta “Obscurity Knocks”, “Circling the circunference” o “Only tongue can tell”. Esta última fue su mayor éxito. Junto con “Obscurity knocks”, estos dos singles les proporcionaron sus 15 minutos de gloria, sobretodo en EEUU. Pero ahí se quedó todo. Sus discos posteriores les devolvieron al anonimato y a una carrera intermitente tocando en pequeños clubs. No les servirá de consuelo, pero muchos grandes grupos han pasado por lo mismo y mucha gente seguimos admirando lo que hicieron entonces.

Autor: Rafa Llarena

Más información: http://www.trashcansinatras.com/

Mp3: Obscurity knocks

Youtube: En un programa de televisión

jueves, 6 de mayo de 2010

22 - "They don't know", Kirsty MacColl

  • álbum: They don't know (single)
  • año: 1979
  • sello: Stiff Records

  • "I get a feeling when I look at you
    Wherever you go now I wanna be there too
    They say we're crazy but I just don't care
    And if they keep on talkin' still they get nowhere"
Ha de ser una putada escribir una enorme canción y que no sea hasta que la cante otra persona que pegue el pelotazo. Algo así le pasó a Kirsty MacColl con "They don't know". Ojo, en el '79 fue un boom radiofónico pero no en ventas (ese factor que ahora tampoco tendría mucha importancia jeje). Cuando Tracey Ullman cogió prestada esta canción para su disco cuatro años después, Kirsty empezó a cobrar unos derechos fonográficos más suculentos (si es que la SGAE antes no era tan mala!).

Yo lo siento por Tracey, pero me quedo con la original. Las guitarras predominantes en la canción original fueron escondidas por Tracey con un piano que acaba aburriendo. Y eso, en una de las más brillantes canciones de amor de todos los tiempos me parece de muy mal gusto. Para los que no la conozcan, corran a por la letra y fíjense en que seguramente alguna vez habrán vivido algo igual.

Muchos han sido los tributos que se han rendido a la figura de Kirsty, ya sea en forma de versiones (habéis escuchado la versión que hizo en español Cola Jet Set?) o de menciones en letras de canciones (ver "Esta noche sólo cantan para mí" del disco "La revolución sexual" de La Casa Azul. Pero esto sólo son los ejemplos más cercanos, por la red encontraréis muchísimos más. Y esto (http://www.youtube.com/watch?v=kbvOwuqfkwI) sin ser homenaje es una frikada de mucho cuidado: ¿qué pasa cuando el 45" que editó Tracey Ullman con su versión de They don't know lo pones a 33rpm? Pues que parece que quien he hecho la versión son Tears for Fears.

En el año 2000 Kirsty nos dejó tras un trágico accidente por el que nadie llegó nunca a ser culpado.

PD: La canción de la Cola Jet sólo se puede encontrar en el doble recopilatorio "Le Touriste rebusca en el desván de la Nueva Ola", patrocinado por César Prieto.

Autor: Jose

Más información: La historia de la canción en la wikipedia

Mp3: They don't know

Youtube: Video de la versión que Kirsty MacColl hizo de New England, la canción de Billy Bragg

viernes, 27 de noviembre de 2009

25 - "There she goes", The La's

  • álbum: The La's
  • año: 1990
  • sello: Go! Discs

  • "There she blows
    There she blows again
    Pulsing through my veins
    And I just can't contain
    This feeling that remains"

Uno de los riffs más reconocibles del pop de guitarras de principios de los noventa es "There she goes".

En contra de la que parecía ser la interpretación obvia de la canción, no hablaba de una chica que le ponía palote al narrador, sino de la sensación de euforia que se desataba en el drogadicto cuando consumía según qué sustancias. Uno se imaginaba un torrente sanguíneo contaminado de drogaína y al propietario de venas, sangre y papelas. Dejando de lado el mensaje moralista que acompaña la dictadura de lo políticamente correcto que nos ha tocado vivir estos días, he de decir que la sensación de euforia, pretendida o no, que se logra con esta canción es, posiblemente, lo más parecido a un subidón.

Lee Mavers, líder omnímodo del grupo, era un tipo perfeccionista hasta lo obsesivo. Sólo así se explica que The La's, su vehículo creativo, grabaran dos veces el único álbum que editaron en su carrera. Esa es la causa de que The La's, que en su día iba a ser the next big thing, perdieran el tren y The Stone Roses ocuparan el lugar que les correspondía.

De hecho, el single "There she goes" ya había sido editado en 1988 y fue una de las causas de que la prensa musical inglesa, siempre sedienta de hypes, les marcara como "grupo a seguir". Sin embargo, no fue hasta 1990 cuando, coincidiendo con la edición del long time post-poned self-titled LP, el single, re-released, pegó el golpe en la mesa de los charts y alcanzó el Top 20 en las listas inglesas y el 49 en las americanas. El resto del disco, en contra de lo que algunos creen, no desmerecía en absoluto. Say it loud: no estamos ante una one-hit band. De hecho, y aunque no hayan vuelto a editar discos nuevos, la banda (o más bien, Lee Mavers y mercenarios) sigue existiendo, no se ha disuelto oficialmente e incluso han hecho giras y presentado nuevas canciones.

Sin embargo, lo que más se recuerda de The La's es ese riff que nos retrotrae a días en los que la euforia, proviniera de dónde proviniera, no estaba necesariamente bajo sospecha.

Autor: Pedro Blasco

Más información:

Mp3: There she goes

Youtube: Universal no deja que incrustemos el video.

Video


lunes, 5 de octubre de 2009

28 - "Father and son", Cat Stevens

  • álbum: Tea for the tillerman
  • año: 1970
  • sello: Island

  • "From the moment I could talk
    I was ordered to listen
    There's a way and I know
    that I have to go away"

Muchas veces pienso que si Cat Stevens no ha pasado a formar parte de ese limbo de grandes cantautores, en el que descansan grácilmente artistas como Bob Dylan, Leonard Cohen o Neil Young, es porque nunca jugó con la cara más oscura de la vida. Éstos siempre desenfocaron los límites de lo razonable, descubrieron a aquellos que habitan los huecos de la sociedad y los hicieron protagonistas de sus historias, hasta el punto, en algunos casos, de convertirse ellos mismo en pobladores habituales de sus propias narraciones. Lo de Steven Demetre Georgiou es más la poesía de lo cotidiano, el despertar de esos sentimientos que reconocemos tanto como humanos, de esas condiciones que nos hacen diferentes y maravillosos, en toda su extensión, desde la melancolía a la euforia, de la tristeza a la resignación, del odio a la ira, de la felicidad a la duda, siempre celebrando esa fiesta que es vivir, en una auténtica orgía vitalista.

En el DVD editado hace apenas cinco años "Majikat", que recoge un concierto de su gira de 1976, se puede apreciar la increíble intensidad con la que Stevens entendía la música, como ésta filtraba por todos los poros de su cuerpo dando forma a un éxtasis que pone los pelos de punta. Esa es la demostración más clara, el momento clarividente en el que deja vislumbrar cómo, dentro de su discurso despoblado de iconos, la honestidad, la falta de prejuicios, y su obsesión por vivir (léase con mayúsculas), convertían un lenguaje musical que aparecía como amable y falto de ángulos, en un dechado de amor por la vida, concebido en toda su plenitud, y hacían de él un compositor único e irrepetible, un verdadero outsider en un panorama lleno de genios hinchados de LSD y fantasías ultraterrenales.

"Father and Son" es el más claro ejemplo de eso. El diálogo de un padre y un hijo que pone al descubierto los errores y aciertos de cada uno, que desvela ese camino que irremediablemente hemos de recorrer y al que hemos de llegar, piedras en las que tropezar, derrotas que celebrar, triunfos que rememorar. El padre, que ya ha sido golpeado por la vida en múltiples ocasiones, descubre la urgencia juvenil de su hijo, su necesidad de crecer, y le pide calma, paciencia para no cometer esos fallos que él mismo sufrió, que no se deje llevar por unos impulsos y unos sueños que con el tiempo desaparecerán. La voz de la doble y dolorosa certeza: la de que el chaval necesita llevar a cabo esos pasos por sí mismo, y la de que los errores serán similares llevándole a sufrimientos parejos. El hijo siente la vida abriéndose como millones de posibilidades que experimentar, y siente la necesidad de saltar más allá, de liberarse de esa guía al mismo tiempo sabia y aleccionadora erigida en la figura del padre, de trazar su propia libertad, de equivocarse, de explotar en toda su ansia de vivir. Este diálogo Stevens lo representa con su habitual sutilidad acústica, interpretando con voz grave al padre, y con subidas de intensidad y tonos agudos, al hijo, llegando un climax final en el que un coro responde a cada una de las voces.

Sí, es simple. No, no hay tragedias (al menos explícitas). No hay mensajes aleccionadores. Hay una composición excelsa que demuestra que la vida no hay que explicarla, que se representa por sí misma, que solo hay que saber leerla, y disfrutar de cada una de sus diferentes estaciones. Una demostración de sentimientos encontrados, intereses enfrentados, caminos cruzados, una lectura vital sin prejuicios ni cortapisas, sin presupuestos, con un único límite: el tiempo que nos queda. Todo esto expresado con una sensibilidad exquisita, una intensidad emocionante hasta la lágrima, una clarividencia que no pertenece a los genios, sino a los vividores. Porque Cat Stevens nos presenta a sus “vividores” como aquellos que entienden su periplo necesariamente como alegría y dolor, sufrimiento, tristeza, algarabía, preocupación y despreocupación, equivocarse y acertar y volverse a equivocar, soñar y razonar, sin que deba faltar ni uno solo de sus ingredientes. Qué mejor receta para sentirse vivo por uno mismo, y no por contraste con los que no pueden (o no han sabido) cocinar tal menú.

Autor: Jesús Saez

Más información: Web oficial

Mp3: Father and son

Youtube: Versión en directo



Versión original

lunes, 4 de mayo de 2009

31 - "Be my baby", The Ronettes

  • álbum: Presenting the Fabulous Ronettes
  • año: 1963
  • sello: Philles Records

  • "I’ll make you happy, baby, just wait and see
    For every kiss you give me, I’ll give you three"

"’Be my Baby’ se anuncia con la que puede ser la introducción más dramática del R&R – la batería de Hal Blaine es el código Morse de los dioses – y, de alguna manera, sólo mejora a partir de ahí”. Esta es la descripción que hace Allmusic de la mítica introducción de Hal Blaine a una de las mejores canciones pop de la historia. Según cuentan, fue Jack Nietzche, el arreglista de Phil Spector, quien se la sugirió, así que el mérito debería recaer en ambos. Por algo, decenas de canciones de todas las épocas copian este ritmo tan característico. Y como dice Allmusic, eso es sólo el principio, lo que sigue es tanto o más increíble.

Una conjunción de los mejores ingredientes hizo esta maravilla posible. Phil Spector, el mítico productor creador del Wall of Sound estaba en su cima creativa y los hits se acumulaban en su carrera. Antes de que “Be My Baby” alcanzara lo más alto de las listas, Spector había triunfado con clásicos como “To know him (is to love him)” (su único éxito como intérprete al frente de los Teddy Bears), “I love how you love me”, “He’s a rebel”, “Da doo Ron ron” o “Then he kissed me”. Spector era el genio detrás de la producción de estas canciones, pero el mérito no es sólo suyo. Los ingredientes que mencionaba antes eran: un gran arreglista (el mencionado Jack Nietzche), unos músicos de estudio memorables (la llamada Wrecking Crew, participantes en las mejores sesiones de grabación de Los Ángeles de la época, desde Spector a Brian Wilson, pasando por The Monkees o Simon & Garfunkel), un estudio de grabación con un sonido único (Gold Star), una voz fascinante (los “oh oh” de Ronnie han quedado para la historia) y unos compositores de excepción.
En este caso, los compañeros de composición de Spector fueron Jeff Barry y Ellie Greenwich, una de las míticas parejas de compositores del famoso Brill Building de Nueva York. Si esta lista de canciones la hubiese elaborado yo sólo, probablemente habría más de una canción de Barry/Greenwich, tanto con Spector como en su trayectoria en Red Bird. Pero como no es el caso, intentaré centrarme en la canción que nos ocupa.

Para crear su famoso “muro de sonido”, Phil Spector agrupaba decenas de músicos en un espacio minúsculo y ponía el volumen al máximo. Sólo él conseguía sacar algo tan bonito de ese aparente caos. Por poner un ejemplo, en esta canción suenan cuatro teclados al mismo tiempo.

El resultado, una canción perfecta. Después de la introducción, entran las cuerdas, maracas y castañuelas que dan paso a la voz, con ese timbre tan característico de Ronnie. La canción te atrapa por su inocencia desde el principio. Cuando ya estás babeando con la primera estrofa, llega el estribillo y, al escuchar esos coros, no puedes creer que aún pueda mejorar. Pero mejora. En el puente instrumental, las cuerdas y unos coros de otro mundo, lo llenan todo. Y aunque parezca mentira, aún no ha llegado lo mejor. Ronnie vuelve a cantar el estribillo rodeada de castañuelas. "Whoa-oh-oh-oh" y entonces todo se para, el código Morse de los dioses vuelve a sonar más potente incluso que al inicio y, dejándonos con la carne de gallina, la canción termina con el Muro de Sonido sonando mejor que nunca. Dos minutos y medio de pura gloria.

El resto es historia. Como muestra de la grandeza de esta canción, Brian Wilson la consideraba (y aún lo hace) la mejor que se ha compuesto jamás. No sólo emuló muchas veces ese sonido sino que compuso “Don’t worry baby” como una continuación a “Be my baby” (la introducción de la canción de Wilson lo atestigua). Incluso llegó a ofrecérsela Spector para que la cantara Ronnie, pero este la desechó por no estar a la altura (ejem…). Afortunadamente para Brian, Ronnie grabó su canción años después.

Mientras termino esta crítica, escucho “Gentle Sons”, la última canción del disco de debut de la nueva promesa del Indie pop, The Pains of Being Pure at Heart. Esta canción se suma a la larga lista de canciones que comienzan con el código Morse de los dioses. Una joven banda de NY que demuestra que el legado de “Be My Baby” sigue vivo, y lo seguirá por muchos años.

Autor: Rafa Llarena

Más información: Página de referencia sobre Phil Spector, Brill Building, Girl groups… http://www.spectropop.com/

Mp3: Be my baby

Youtube: Actuación en Shinding!

lunes, 20 de abril de 2009

33 - "Perfect day", Lou Reed

  • álbum: Transformer
  • año: 1972
  • sello: RCA

  • "Oh, it's just a perfect day
    I'm glad I spent it with you"

¿Y qué mas da que la canción no hable de amor, sino de heroína? Sigue siendo una preciosa canción de amor, con una letra sencilla y tierna, que cualquiera querría cantar a su pareja (en el hipotético caso de que estuviera enamorado de la misma) en la languidez de un fin de tarde de domingo otoñal. Aunque hoy sea una concepción superada, durante un tiempo de descubrimiento la heroína se consideró una sustancia cool, que mejoraba la vida de quien la consumía y a quien se dedicaron canciones de admiración y respeto. Por eso, aunque su destinatario sea erróneo, el amor que trasciende esa canción puede extrapolarse a lo que se entiende habitualmente por amor; es decir, entre personas.

O quizás no. Quizás el entorno ambiental de la canción no sea la lánguida dejadez de la droga en sus primeros estadios de consumo, quizá sea una resignada tristeza nostálgica por haberse entregado a alguien que no te va abandonar, ni aunque tú quieras.

Bueno, amor también al fin y al cabo, y no afecta a la afirmación que pensaba hacer de que es una de las canciones de amor más perfectas que existen en el mundo del pop y el rock, por su unión de sencillez, caràcter, capacidad evocadora y melodía.

Lou Reed estaba en estado de gracia por esos años, y afortunadamente para los que nos gustan las canciones de formato clásico, pasó una gran parte de ellos entregado a las composiciones lógicas y sencillas, como esa otra joya del mismo álbum que es "Satellite of love". De hecho, todo "Transformer" es una prueba de estado de inspiración absoluta. Lástima que a Reed, como a Dylan, le haya dado en sus años geriátricos por deconstruir esas canciones, si es que las toca en directo, hasta hacerlas irreconocibles (o, lo que es peor, reconocibles pero detestables en sus experimentos jazzístico-percusivos). Cierto es que no deja de ser el autor y por tanto está legitimado para hacer lo que quiera con sus interpretaciones, pero hay momentos redondos en la historia de la música popular que alcanzan la categoría de obras de arte, pasan a ser patrimonio de la humanidad y por tanto deberían estar sujetos a restricciones en su modificación. Es el caso de todo "Transformer", especialmente esta canción, también "Satellite of love" y, por supuesto, "Walk on the wild side".

Lo cual me recuerda que hace muchos años ya, saliendo de una feria del disco en Barcelona, cuando aún se celebraba en el Hotel Oriente, en las Ramblas, me encontré fuera paseando a mi hermano, fan de la música de calidad donde los haya. Al preguntar qué había comprado y enseñarle el single, me dijo... "¿ah, pero Lou Reed no era negro?". Durante muchos años me he estado descojonando del comentario de forma
recurrente, pero desde que ví en directo a Reed hace un par de años pretendiendo ser Miles Davis o Coltrane, resulta que he descubiertoque mi hermano era un visionario y tenía más oído del que parecía: Lou Reed no era negro, pero querría haberlo sido para saber interpretar jazz sin resultar un tostón.

En fin, amor, drogas, días perfectos, rock and roll y gente que no se entera: la música nuestra de cada día-

Autor: Luis

Más información: Página oficial

Mp3: Perfect day

Youtube: La canción reinterpretada por Lou Reed y unos amigos (entre ellos uno rockero y comprometido)

sábado, 11 de abril de 2009

34 - "Hang on", Teenage Fanclub

  • álbum: Thirteen
  • año: 1993
  • sello: Creation

  • "Of all the stars I've ever seen
    you're the sun
    Hang on, hang on"

Alguna vez alguien me ha comentado que si las canciones de Norman eran las que más le gustaban, o si en cambio eran las de Gerard o las de Raymond (si me tengo que mojar, mi voto iría para el primero).Teenage Fanclub es el ejemplo que habría que usar en las clases de Educación para la ciudadanía para explicar las ventajas de la democracia. En cada uno de sus discos, los tres (grandes) compositores que forman este grupo se reparten a igual proporción la autoría de las canciones. Puede que alguien pueda discutir que uno u otro hace mejores canciones o que en un momento determinado de su carrera, uno de ellos estaba en estado de gracia y tal disco hubiera ganado con un mayor número de sus composiciones. Puede ser, pero la fórmula ha funcionado hasta ahora con unos resultados impecables.
De las cenizas de The Boy Hairdressers, Norman Blake y Raymond McGinley, junto con Gerard Love, formaron el núcleo indisoluble de TFC. Francis McDonald (también en The Boy Hairdressers) toma el papel de batería en un principio, pero este instrumento ha ido cambiando a un ritmo cercano al de Spinal Tap (pero sin muertes misteriosas ni combustiones espontáneas).
Los inicios más ruidosos (con Big Star en el podio de influencias) fueron dando paso a las guitarras más cristalinas y las armonías vocales que ahora son sus señas de identidad (con los tantas veces mencionados Byrds en mente). “Hang on” contiene una pequeña recopilación de todos esos factores. El comienzo con un poderoso riff de guitarra digno de T Rex, deja paso a las voces directamente llegadas de la costa oeste. La melodía, de Gerard Love en este caso, deja paso a un fade out orquestado que es uno de los mejores momentos del disco y la entrada perfecta al resto del disco.
Sirva la inclusión de esta canción en la lista para homenajear este gran disco, Thirteen, tan denostado por haber seguido directamente al legendario Bandwagonesque, y precedido a su obra maestra, Grand Prix.

Autor: Rafa Llarena

Más información: Web oficial

Mp3: Hang on

Youtube: Video de la canción.

lunes, 2 de marzo de 2009

35 - "Streets of your town", The Go Betweens

  • álbum: 16 lovers lane
  • año: 1988
  • sello: Beggars Banquet

  • "Don't the sun look good today?
    But the rain is on its way..."

Esta es la crónica de un amor, de una obsesión: llevo toda la vida buscando a los Go Betweens.

Me enamoré de ellos con el "16 lovers lane", seguramente con esta canción, y mi vida cambió.

Me obsesioné, busqué como un loco toda la información posible sobre esos australianos tocados por el don de la canción perfecta.

En aquella época toda su discografía anterior a Beggars Banquet (los 3 primeros discos, vamos) era inencontrable, pagué cantidades indecentes por copias en vinilo de esos discos (no estaban editados en CD) conseguidas a través de extraños catálogos de venta por correo. Lloré con "Bachelor kisses", me estremecí con "Part company", vibré hasta el éxtasis con "That way"... encontré a MI grupo.

Poco después conseguí sus dos discos siguientes: el "Liberty belle" y el "Tallulah". Recuerdo aún la emoción de la primera escucha... "the wrong road", "spring rain", "apology accepted", "right here", "bye bye pride"... no me lo podía creer, era imposible tanta perfección, tanta emoción, tanta verdad. Creo sinceramente que la trilogía "liberty", "tallulah", "16 lovers lane" es la cumbre del pop de mi era.

Poco después, tal y como presagiaba la portada del "16 lovers lane" con esas miradas dispersas, se separaron. Era el inicio de su historia negra, en su mejor momento, con lo más parecido a un éxito comercial que habían tenido (esta genial "Streets of your town") se separaban. El mito de Van Gogh tantas veces reproducido en la historia del arte volvía en toda su magnitud: el grupo más grande del mundo no había conseguido ni siquiera cercarse al éxito que merecían.

Yo quería más, claro. Llegaron sus etapas en solitario, el sublime "Danger in the past" de Robert, los irregulares discos de Grant.

Seguía buscándolos y ante la ausencia del maestro busqué a los alumnos, descubrí el maravilloso mundo del pop de las antípodas: los Apartments, los Mutton birds, el pop kiwi del sello Flying nun,... también tuve que tragar con mucho desalmado que se atrevía a definir su sonido como influenciado por mis ídolos (maldito vicio que aun persiste).

Y volvieron. Volvieron para llenar mi vida, para recordarme lo mucho que los necesitaba, lo mucho que los echaba de menos. Tuve incluso la suerte de verlos en directo en un inolvidable Primavera Sound, con un "right here" que vivirá para siempre en nuestros corazones.

Y entonces Grant, que siempre fue mi preferido, se fue. Acababan de sacar su enésima obra maestra y estaban, por fin, recibiendo el reconocimiento que siempre merecieron. Malditos malditos.

Se fue durmiendo, soñando, con un aura irreal que aún hoy me atrapa cada vez que recuerdo aquel día.

¿Se supera alguna vez la muerte del ser querido? No lo sé, yo la de Grant no la he superado, ni siquiera sé si quiero, aunque Robert me ha enseñado con "The evangelist" a sobrellevarlo.

Algunos se pasan la vida buscando a Dios, al amor, a la libertad, a la comprensión, al respeto... yo sólo los he buscado a ellos, a los Go Betweens.

Y sigo buscando, and I'm getting old.

Autor: Javi Abad

Más información: Página hecha por fans

Mp3: Streets of your town

Youtube: Video de la canción.

sábado, 31 de enero de 2009

37 - "Souvenir", O.M.D.

  • álbum: Architecture & Morality
  • año: 1981
  • sello: Virgin

  • "My feelings still remain"

Acabo de llegar de una especie de festival alternativo de Barcelona –unos inquietos gallegos que promueven fiestas y regalan discos por el amor al arte que propugnaban los modernistas- y parece ser que un par de conversaciones mantenidas han encendido la chispa que me ha hecho evocar el pasado y vestir de recuerdo la canción que me toca desfibrar en el blog. Y a ello voy. Va a ser largo, avisados quedan.
La primera conversación ha sido vía Internet y esta mañana. Un par o tres de mensajes del grupo de locos que montamos esta salerosa clasificación hablaba de la endogamia de los grupos de Barcelona, de que la escena actual se compone de treinta personas que se van combinando entre sí para dar lugar a una serie de grupos en que están siempre los mismos treinta bajo careta de personalidad orquestal diferente. De hecho en las cuatro bandas que actuaban hoy ocurría eso, pero es que a la vez me han instado a acudir al mismo local el sábado que viene –o el sábado al que voy- en otra fiesta de una discográfica en la que actúan casi los mismos que aparecían hoy pero bajo nombres diferentes.
La segunda conversación ha sido allí mismo, y tan enfrascado me he visto en ella que cuando he querido salir a cenar con un grupillo al que le había dicho que acudía en breve, ya no los he encontrado. Trataba ésta sobre el gran tema de los treintañeros –y de ahí en adelante- que siguen aficionados a la música. Hace diez años Internet no era más que una curiosidad y la gente que entonces era veinteañera ya había formado su estética. Son la última generación para la que la música no tiene que ver con los ordenadores.
La cuestión es que yo me quejaba de que echo a faltar la presencia de popes, de críticos con criterio que escojan por mí, que me hablen con emoción de tal disco y su opinión sea valorada. Con el espíritu crítico que es ley que ellos mismos nos enseñen, sí, pero valorada. Esa Patricia Godes, esa Sagrario Luna, Fernando Poblet, Josep María Pallardó, ese Oriol Llopis,… Por citar sólo los más olvidados, que los conocidos siguen estando en el candelero. Gente que al citar un disco sancionaban y quitaban libertad al creyente, pero evitaban dispersión. A partir de ahí ya podías construir tu propia personalidad musical. Mi interlocutor argumentaba que esa figura aún existe, pero en forma de blogger, que nosotros no los conocemos, pero que la gente de veinte años los sigue, escoge, valora. No viene a ser lo mismo, por muchas razones. La primera es que cuando te echas novia dejas el blog. Entiéndanme, los guías actuales pueden ser válidos, de una percepción tan afinada como la de Diego Manrique en el 79, pero ya no buscan ser profesionales, es un entretenimiento que con el tiempo se dejará y con ello dejará inválidos a sus seguidores.
Bien, toda esta retahíla para explicar que a mí OMD me los descubrió un pope. Novelista de segunda fila hoy en día –aunque a mí me parece poco valorado y cercano a mis adorados Jardiel o Mihura- columnista en El Periódico de Catalunya y con una breve y frustrada carrera cinematográfica, habló en no recuerdo que revista –igual era el Vibraciones, del que fue director- del inmenso poder evocativo del primer disco de un grupo de Liverpool. Era el año en que habían sacado el Organisation y por tanto el “Enola Gay” sonaba constantemente en las radios. Es una canción que siempre me ha desagradado, profundamente. Entiendo que es icono de una época, entiendo que mucha gente evoca su riff de sintetizador como preclaro ejemplo de alianza entre vanguardia, comercialidad y baile, pero a mí son cosas que juntas me repatean. Las aguanto, como mucho, de dos en dos. No hay problema, me suele pasar con canciones sueltas de mis grupos favoritos, las odio hasta la extenuación. Quizás sean el vertedero de lo mucho que me gustan las otras.
El caso es que me fié del criterio de mi crítico y me compre su primer lp. No lo entendí. Sigo sin hacerlo. Me parece por una parte aburrido, pero por otra maravilloso. Las canciones son pretenciosas –Julia’s Song-, vulgares –Electricity-, pero tienen una extraña magia. Algo así como “no me sale, pero me saldrá”.
Y les salió, vaya si les salió. El padre es Architecture&Morality, un tercer lp lleno d enormes canciones, creo que cada una –por una razón diferente- lo es. El espíritu santo es “Souvenir”. Pero antes de que les analice la canción déjenme que les hable de cómo era la situación en el año 82, pongamos por caso, porque no se lo van a creer. Si digo que era una situación totalmente permeable va a quedar muy bien y va a entenderse hoy como multiculturalidad, cruce de civilizaciones, eclecticismo o un montón de chorradas más. Se me dirá también que esa actitud está a la orden del día. Y no era eso, no era eso. Permeable significa, por ejemplo que mi amigo del alma en aquella época, le flipaban los New Trolls, pero a la vez se compraba un disco de Dire Straits, que era un grupo nuevo, y me robaba mi ep numerado de Los Secretos porque les molaba a sus amigos de Santa Coloma que por otra parte no hacían más que escuchar a Los Chichos. Mientras, en su casa, analizábamos y bailábamos el disco de Greta que se había comprado su hermano, que por otra parte era heavy y se moría por Black Sabbatth. Mientras yo colaba el “Noche blanca en Munich” de Miguel Bosé junto a “Branquias bajo el agua” y mi amigo del alma me hacía recorrer media Barcelona para comprar un disco de unos alemanes que tenía una cara B cojonuda que se llamaba “Antenna”. Y yo aprovechaba también para hacerme con el “Sin Dinero” de Charol y al llegar a casa nos pillaba un compañero de colegio que se había comprado un lp que se llamaba Fans y que salían unos tales Radio Futura que eran cojonudos mientras yo les decía que fueran subiendo porque iba a casa a buscar a los que me he comprado que son Police y tienen el “Roxanne”
Y en el colegio corrían los discos que era un contento. Yo fui a una entidad religiosa –que Dios confunda- en la época de los curas obreros y las misas con guitarrita y canciones del Sisa. Y recuerdo –entre curas que nos hacían leer a Marx y otros que llevaban a su señora a los reservados- que se organizaban sesiones de audio forum en los sótanos de una enorme parroquia del desarrollismo. El asunto consistía en bajar un tocadiscos y que alguien devoto te pusiera toda la discografía de Pink Floyd o de Bob Marley. Y al salir iba a ver a una novia que tenía yo en Sants y que forraba toda su habitación de posters de Kiss y a la vez me compraba ella una entrada para ir a ver a Camel, pero que no perdonaba que no le pusiera el “She’s leaving” al llegar a su casa.
Ese era el ambiente. Ahora parece que todos estos te pueden gustar a la vez porque ya son clásicos, pero piensen un momento, vendría a ser como si hoy pudieras apreciar a: Camela, Porta, Evanescence, Operación Triunfo, Los Punsetes, Paulina Rubio, Banda Bassotti, Shania Twain, Cantajuego, Santi Delgado y los Runaways Lovers, Postal Service, Merche Corisco y Prin La La todo de una tacada y sin que te cayera la cara de vergüenza. Hoy esto sería imposible. Entonces existía.
Pues mi Architecture&Morality se editó en este ambiente y fue pasando de mano en mano hasta que me volvió un día con el troquel absolutamente desgastado. Mejor que fuese así, sobre todo estando dentro “Souvenir”, que es una canción que merece estar rota, a pesar de lo impoluto de su construcción. Una canción que yo me apresuré a difundir sin reparos quizás porque estaba diciendo “esto soy yo”, o “me quiero convertir en esto”, que vienen a ser cosas contrarias.
Puntualicemos: “Souvenir” es una canción que impacta. Impacta mucho la primera vez que la oyes. Pero si encima tienes diecisiete años y la pillas justo en el momento en que le toca –es decir, cuando aún tiene esa frescura de algo reciente, cuando aún la electrónica era anuncio de porvenir- es que ya decides directamente “la vida tiene que ser así”. Un inicio incoherente, un riff que es el que deben hacer los angelitos tristones en el cielo, una letra estúpida pero tan explosiva como lo pueda ser un balbuceo, explosiones gregorianas en el estribillo, un video que ya era rancio cuando se grabo.
Andy McCluskey y Paul Humphreys se encontraban en estado de gracia y supieron encontrar el esqueleto de la melancolía. Ese estado había surgido algunos años antes, rondando el 78, con puertas abiertas y todo por hacer en Liverpool. En el centro neurálgico y escueto del Eric’s Club –núcleo del mundo en su primer concierto- y en el garaje en que hacían sus propios sintetizadores. Había excitación, germen y abono a la vez de las explosiones pop, y esta excitación supuso por ejemplo que Tony Wilson y Factory Records publicasen Electricity y que Virgin, casi de inmediato, se hiciese con sus servicios y les fuese publicando lps. Fue por entonces cuando actuó el pope.
Recuerdo que antes de tener el lp compré el single. Eran unas ediciones que Ariola presentaba mucho más baratas que los singles al uso. El papel se arrugaba sólo con tocarlo y el vinilo también. Pero un marco estrellado anunciaba “100 pesetas”. Por 500 lo hubiera comprado igual, porque barruntaba que una canción, esa especialmente pero muchas más, me podía convertir en esto que soy ahora. Creo que no lo ha conseguido, lástima. La vida es demasiado imprecisa y sus golpes dejan demasiadas marcas como para no estragar la belleza. Y ahí no valen canciones.
Pero también estoy seguro de una cosa, quizás más importante. No soy lo que quise ser, es cierto, pero desde luego he evitado lo que no quise ser. Y creo que eso sí, definitivamente, lo han conseguido las canciones.
Autor: César Prieto

Más información: En castellano

Mp3: Souvenir




Youtube: El rancio video de la canción


domingo, 18 de enero de 2009

38 - "Get me away from here, I'm dying", Belle and Sebastian

  • álbum: If you’re feeling sinister
  • año: 1996
  • sello: Jeepster

  • "Said the hero in the story
    'It is mightier than swords
    I could kill you sure
    But I could only make you cry with these words'"

No cabe duda de que Belle & Sebastian han sabido reinventarse inteligentemente con el tiempo, y sus últimos discos mantienen una notable dignidad, completamente disfrutable. Pero, seguramente, “If you’re feeling sinister” no se volverá a repetir. Con Stuart Murdoch cantando como los ángeles, con una delicadeza y una sensibilidad de la que siempre ha disfrutado, pero que aquí alcanza niveles excelsos, “Get me away from here I’m dying” es el tema que representa perfectamente porque hoy los escoceses son una de las bandas más importantes de los últimos 15 años. La letra de Murdoch presenta una mezcla de ironía, romanticismo y desencanto que da a la canción una increíble cantidad de niveles de lectura, según el estado de ánimo. Unas palabras, que como él bien escribe al final de la canción, pueden hacernos sonreir, pensar y son las únicas capaces de hacernos llorar. Y sobre todo, las melodías, los arreglos, todo funciona perfectamente en una canción que está interpretada como si fuera a quedarse en el cajón de los recuerdos (el disco entero está tocado con escobillas y eminentemente guitarras acústicas) y que finalmente ha acabado con un sitio de honor en el escaparate de la memoria.

Hay muchos que critican a Belle & Sebastian por blandos. Otros por ñoños. Otros simplemente por llevar la contraria. No importa. Las melodías, la sutilidad y las palabras están por encima de lo abrupto, lo impuesto por la fuerza, la misma violencia. O al menos eso quiero creer. Me gustaría pensar, con esa mezcla de ironía, ingenuidad y tristeza que destila Murdoch en este tema, que las palabras tienen una fuerza mil veces superior al de las “espadas”, los rifles, las bombas. Apostar por su abrasadora potencia capaz de despertar todos los sentimientos más arrolladoramente humanos (la mayor potencia que sin duda hay en el mundo), e incluso de acallar el más traicionero de todos: el miedo.

Sáquenme de este mundo. Que se pare. Yo también quiero irme de aquí. Que alguien diga algo.

Autor: Jesús Sáez

Más información: http://www.belleandsebastian.com/

Mp3: Get me away from here, I'm dying




Youtube: Video en directo (2006)

lunes, 6 de octubre de 2008

43 - "(What's so funny 'bout) Peace love & understanding?", Elvis Costello

  • álbum: Armed Forces
  • año: 1979
  • sello: Columbia

  • "And each time I feel like this inside,
    There's one thing I wanna know:
    What's so funny 'bout peace love & understanding? Ohhhh
    What's so funny 'bout peace love & understanding? "

Será por canciones de Elvis Costello. Pues hemos ido a elegir una que no compuso él. Lo hizo Nick Lowe en 1970, aunque la versión más famosa sea esta de la que hablo. Nick Lowe era, por cierto, el productor de Costello y los Attractions cuando se grabó.
Tiene aires de himno, de grito de rabia, pero uno no llega a saber si está llena de pesimismo o de optimismo invencible. ¿Qué tienen de raro la paz, el amor y la comprensión? En serio, ¿qué tienen de raro?. Eso se pregunta este señor de gafas, que por cierto se llama en realidad Declan Patrick MacManus (se comprende que eligiese otro nombre artístico), con una intensidad que emociona. Algo tendrán de raro, desde luego, cuando la cuestión sigue sin respuesta después de décadas preguntándolo con toda esa emoción que transmite la canción. Que además de gran compositor es un intérprete enorme. Pocos hay como él.

Decía al principio que esta es la versión más famosa. O quizá la segunda, después de la que Bill Murray le canta a Scarlett Johanson en Lost in Translation. También muy intensa... a su manera.

Autor: Ángel

Más información: Página oficial

Mp3: (What's so funny 'bout) Peace love & understanding?




Youtube: Video en directo (2006)

lunes, 29 de septiembre de 2008

44 - "Strawberry fields forever", The Beatles

  • álbum: Magical Mistery Tour*
  • año: 1967
  • sello: Parlophone

  • "Let me take you down, 'cause I'm going to Strawberry Fields.
    Nothing is real and nothing to get hung about.
    Strawberry Fields forever."

*(Fue editado como doble cara A, junto con “Penny Lane”, pensado como un single independiente, aunque posteriormente fue incluida en el “Magical Mistery Tour”)
Sé que mucha gente (incluso en la lista origen de este Top) se escandaliza por lo que voy a decir, pero lo pienso: los Beatles están sobrevalorados. No voy a negar su importancia en la historia del Pop (muchísima). No voy a negar la tremenda influencia en miles de otros compositores y grupos. Y es imposible no caer rendido ante alguna (bueno, vale, muchas) de sus canciones. “Strawberry Fields” es una de ellas.

Los primeros segundos de la canción, con ese sonido de melotrón, entran directamente en la historia de la música junto con el inicio de la melodía (“Let me take you down/ Cause I’m going to…”) cantado por la voz doblada de Lennon. Merece la pena sentarse a escuchar la canción atentamente. Recrearse en esos cellos, trompetas, maracas, sonidos reproducidos al revés… todos esos retazos que componen la canción y que buscaban recrear la sensación que producía el LSD, tan idolatrado por los músicos en aquella época, terminando el “viaje” con un fragmento de caos y psicodelia.

Hasta aquí estamos de acuerdo. Pero aún reconociendo la importancia del grupo de Liverpool, es necesario subrayar la importancia de otros artistas que también contribuyeron de manera definitiva al desarrollo de la música pop, y que no reciben la unánime aclamación que reciben los Beatles. Brian Wilson y sus Beach Boys con “Pet Sounds”, The Zombies con su “Odissey and Oracle”, Arthur Lee y Love con “Forever Changes”, hicieron discos más perfectos y redondos que cualquiera de los Beatles, discos en los cuales cada segundo de música encaja perfectamente con el resto.

Su importancia para la música Pop como hoy la conocemos es indiscutible, así como la de The Byrds, The Hollies, The Kinks u otros más desconocidos como Sagittarius con su “Present Tense”. Y no estoy negando la importancia de los Beatles. De hecho, pienso que “Rubber Soul” y “Revolver” son dos discos increíbles, casi perfectos, y que incluso los artistas que aquí menciono, han sido muy influenciados por The Beatles (y viceversa, en algunos casos). Simplemente reivindico más reconocimiento para otros grandes grupos que no obtienen las infinitas alabanzas que siempre se rinden a John, Paul, George y, en menor medida, al simpático Ringo. Todo esto es una opinión personal, y habrá muchos que argumenten que esos grupos que menciono sí han tenido el reconocimiento merecido. Puede que lo hayan tenido a nivel de críticos y expertos, pero no a nivel del gran público (aunque bueno, ahora que lo pienso, ¿es importante lo que opine el gran público?). Además, ellos son culpables de la introducción en la música Pop del sitar. Y eso no se lo perdono…

Autor: Rafa Llarena

Más información: Página oficial

Mp3: Strawberry fields forever




Youtube: Video de la canción