Todo empezó como un juego. Como siempre empiezan estas cosas. Un grupo de chalaos por la música, los deportes y las mujeres se enzarzan en discusiones bizantinas sobre canciones, sistemas de votación, ordenación, y todas esas fruslerías. Una buena excusa para repasar algunas de las mejores canciones internacional de todos los tiempos . Una lista que, como todas, es subjetiva y sobre la que no se ponen de acuerdo ni siquiera los individuos que la perpetraron...

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jueves, 23 de agosto de 2012

8 - "Like a rolling stone", Bob Dylan

  • álbum: Highway 61 revisited
  • año: 1965
  • sello: Columbia
  • "Now you don't talk so loud
    Now you don't seem so proud"
Mic: No tenía ni idea de la traición al folk de Bob Dylan, creo que el único disco que tuve de Bob Dylan fue una cinta con su unplugged para escuchar en mi difunto primer coche Potemkin. Y aún así me encanta esta canción. Será porque me parece un grito de mal rollo, de poder decirle a tus ex "¿cómo lo llevas ahora?". No me hagáis mucho caso, seguro que los que escriben aquí abajo lo explican mucho, mucho mejor.

Xurxo: Es patrimonio de la humanidad. Es un grito de rabia que se transmite de adolescente en adolescente, de hijo a padre, de hermano mayor a hermano pequeño, de compañero a compañero de instituto, desde el joven más arrogante del mundo en 1965 a los niñatos actuales ensimismados entre Facebook y Whatsapp. "Todo el odio dirigido hacia un punto". El single imposible que acabó convirtiéndose en el mejor single de la historia. Un canto rodado, pulido a base de ser escuchado, admirado, estrujado, estudiado, analizado, pinchado, utilizado, aprovechado... hasta la saciedad. Que la "Rolling Stone" la haya elegido como la mejor canción de la historia no tiene mérito; al fin y al cabo de ahí toma su nombre. Que mis amigos de Vermouthsport la hayan puesto como la octava mejor, sí que es meritorio, si tenemos en cuenta que a la hora de escribir esta reseña da la impresión de que todos odiamos a la canción y al artista. El amor y el odio, esos incómodos sentimientos que tanto se parecen...

Pedro: Estoy escuchando "Like a rolling stone" del huraño por excelencia. Y reconozco que es una grandísima canción, que me sigue poniendo los pelos de punta. Y no sé si tiene que ver con ello el hecho de saber lo importante que ha sido el señor Zimmerman en la historia de la música popular. Lleva ¿cincuenta? años "dando la vara", haciendo lo que le sale de los cojones, creando, destruyendo, reconstruyendo... Pienso, al escuchar esta canción, en la canción de Parade que describe cómo el viejo judío "se volvió eléctrico". Pocos personajes pueden presumir de que sus fans más acérrimos le llaman Judas. Pienso, mientras escucho el órgano y la harmónica de este tío (al que algunos fans de los Byrds acusan de aburrido), en la estupenda película de Martin Scorsese "No direction home", en el personaje que vive dentro de Bob Dylan. Pienso en el genio y pienso en su obra.

César: Mi primer vinilo de Dylan fue un grandes éxitos que compré a principios de los 80 -CBS y cutrerío total, con cara engordada del señor Robert-, pero fue lo que encontré. Cabe decir que -como a muchas otras cosas- llegué a él por la literatura. La biblioteca pública, bien aprovechada, da para mucho, y acababa de leer un pequeño volúmen de una enciclopedia de saber universal sobre la música rock, capítulo de Dylan, desde luego. Así que como decían que era esplendoroso fue cerrar el libro e ir a la tienda de discos. Me gustaron las menores, cierto es -"Just Like a Woman", por ejemplo-, pero entre las reconocidas me dejé arrebatar por la electricidad, la explosión desarraigada de "Like a Rolling Stone". Seguramente si no la hubiese compuesto una línea de la música popular -músculo y tradición- estaría muerta.

Luis: Bob Dylan llegará tarde, media hora no significa nada. (Kurt a Peggy Olson en "Mad men")

Autor: VVAA

Más información: La canción en la wikipedia

Mp3: Like a rolling stone

Youtube: Versión unplugged

Bonus track: Versión de los Stones

lunes, 13 de febrero de 2012

10 - "Just like heaven", The Cure

  • álbum: Kiss me, Kiss me, Kiss me
  • año: 1987
  • sello: Elektra
  • "Show me show me show me
    how you do that trick
    The one that make me laugh
    she said
    The one that make me cry
    she said
    And threw her arms around my neck"

Si digo que “Just like heaven” es la mejor canción de amor de todos los tiempos, pensaréis que soy un exagerado. Sin embargo, si digo que es sin duda una de las mejores canciones de todos los tiempos, seguro que hay más gente que está de acuerdo.

Corría el año 1986 y un adolescente tímido y con la cara llena de granos escuchaba sin parar una cinta que le había grabado un compañero de clase (gracias, Chimo Grañana, estés donde estés). Se trataba de “The head on the door”, que contenía clásicos instantáneos como “Close to me” o “Inbetween days”, y que logró que el que esto escribe jurara amor eterno a Robert Smith y cualquiera de sus trabajos. Un año después, tras el adelanto de “Why can’t I be you?”, salió a la venta el doble vinilo “Kiss me, kiss me, kiss me”, y casi el mismo día de su estreno ya estaba girando en mi viejo tocadiscos.

El disco es un compendio de todos los palos que puede llegar a tocar The Cure, desde canciones bailables, a canciones siniestras, a temas románticos o sensacionales y atemporales temas pop, como el que es motivo de esta reseña.

Just like heaven” fue compuesta por Robert Smith en recuerdo de un viaje que hizo con la que más adelante sería su mujer, al sur de Inglaterra. La banda de entonces redondeó el tema con aportaciones de todos los miembros (en especial, ese bajo tan melódico y característico de Simon Gallup y esa batería tan protagonista de Boris Williams). Antes de completarse la letra, ya se pudo escuchar la canción como sintonía de un mítico programa de la televisión francesa (“Les enfants du rock”). Sin embargo, hasta que Smith no termina los textos no podemos hablar de una canción perfecta, que narra una hermosísima historia de amor, cuyo video-clip nos ilustra a la perfección.

En uno de los mejores Celebrities de Muchachada Nui, un Robert Smith con acento manchego decía que un día vio un punto brillante en el horizonte que se alejaba y que ese punto era su talento. Siendo más o menos discutible que Robert Smith, el líder omnívoro de The Cure, haya visto reducido su inmenso talento en mayor o menor medida, con el paso de los años, es una absoluta tautología el hecho de que nos hallamos ante uno de los iconos de la música pop que ha atesorado mayor talento en el medio siglo que año arriba año abajo tiene este business.

A todos los que opinan que Robert Smith está acabado, yo les digo que escuchen esta canción y luego... “Vamos Robert, sal a bailar”.

Autor: Pedro Blasco

Más información: The Cure en la Wikipedia

Mp3: Just like heaven

Youtube: Just like heaven

jueves, 29 de abril de 2010

23 - "What's going on?", Marvin Gaye

  • álbum: What's going on?
  • año: 1971
  • sello: Tamla

  • "There's far too many of you dying
    You know we've got to find a way
    To bring some lovin' here today - Ya"
A mi antes no me gustaba la música negra. Me aburría el rap, el funk me daba risa y no aguantaba más de cinco minutos de jazz. Ni siquiera sabía lo que era el soul. Y en eso conocí a una chica a la que le encantaba Marvin Gaye. Ella no me hacía caso pero eso no me desanimó. Todas las señales me desaconsejaban que me enamorara de ella, pero aun así me enamoré. Un amor no correspondido, tan del gusto del joven torturado que me encontraba cada mañana mirándome en el espejo.

A ella, como decía, le encantaba Marvin Gaye. Le encantaba tanto que me grabó una cinta con el disco "What's going on" por cara y media y completada con canciones en directo de Marvin Gaye. ¿Así que esto es el soul? Pues vaya. Resulta que sí sabía lo que era el soul. Música de negros salidos. Como Barry White... ¡Pues vaya! Sentirme rechazado tampoco influyó en que me entrara la música del tío Marvin a la primera... Sin embargo, la derrota se hizo esperar. Me las di de listo (me las sigo dando de listo) y dije que el disco no estaba mal, pero que me gustaban más otras cosas. Pero, poco a poco, fui dándole más oportunidades a la cinta, como soñando que si aquellas canciones tan dulces me llegaban a gustar, aquella chica que me gustaba llegaría a aceptarme...

El tiempo pasó, mis gustos evolucionaron, aprendí quién era Marvin Gaye, me enteré de que ya había muerto, asesinado por su propio padre, me enamoré de esas canciones, conocí las historias que me contaban y supe que no hablaban de sexo, sino de amor, de paz, de la injusticia de la guerra y la pena de las drogas, me compré el CD dos o tres veces, leí más sobre el mejor cantante de soul de la historia, aprendí a respetar la música negra (sí, el rap, el funk y el jazz también), vi que "What's going on" salía en varias listas de los XXX mejores discos de la historia...

Aquella chica no se enamoró de mi. Pero hoy sigue siendo mi amiga, una de mis mejores amigas. Y tengo que agradecerle que me grabara aquella cinta.

Autor: Pedro Blasco

Más información: http://www.marvingayepage.net/

Mp3: What's going on?

Marvin Gaye - Whats going on? .mp3
Found at bee mp3 search engine


Youtube: Un extracto del DVD "Real Thing: In Performance 1964-1981", con una soberbia actuación en directo para la TV de "What's going on?" enlazada con "What's happening brother?"

viernes, 27 de noviembre de 2009

25 - "There she goes", The La's

  • álbum: The La's
  • año: 1990
  • sello: Go! Discs

  • "There she blows
    There she blows again
    Pulsing through my veins
    And I just can't contain
    This feeling that remains"

Uno de los riffs más reconocibles del pop de guitarras de principios de los noventa es "There she goes".

En contra de la que parecía ser la interpretación obvia de la canción, no hablaba de una chica que le ponía palote al narrador, sino de la sensación de euforia que se desataba en el drogadicto cuando consumía según qué sustancias. Uno se imaginaba un torrente sanguíneo contaminado de drogaína y al propietario de venas, sangre y papelas. Dejando de lado el mensaje moralista que acompaña la dictadura de lo políticamente correcto que nos ha tocado vivir estos días, he de decir que la sensación de euforia, pretendida o no, que se logra con esta canción es, posiblemente, lo más parecido a un subidón.

Lee Mavers, líder omnímodo del grupo, era un tipo perfeccionista hasta lo obsesivo. Sólo así se explica que The La's, su vehículo creativo, grabaran dos veces el único álbum que editaron en su carrera. Esa es la causa de que The La's, que en su día iba a ser the next big thing, perdieran el tren y The Stone Roses ocuparan el lugar que les correspondía.

De hecho, el single "There she goes" ya había sido editado en 1988 y fue una de las causas de que la prensa musical inglesa, siempre sedienta de hypes, les marcara como "grupo a seguir". Sin embargo, no fue hasta 1990 cuando, coincidiendo con la edición del long time post-poned self-titled LP, el single, re-released, pegó el golpe en la mesa de los charts y alcanzó el Top 20 en las listas inglesas y el 49 en las americanas. El resto del disco, en contra de lo que algunos creen, no desmerecía en absoluto. Say it loud: no estamos ante una one-hit band. De hecho, y aunque no hayan vuelto a editar discos nuevos, la banda (o más bien, Lee Mavers y mercenarios) sigue existiendo, no se ha disuelto oficialmente e incluso han hecho giras y presentado nuevas canciones.

Sin embargo, lo que más se recuerda de The La's es ese riff que nos retrotrae a días en los que la euforia, proviniera de dónde proviniera, no estaba necesariamente bajo sospecha.

Autor: Pedro Blasco

Más información:

Mp3: There she goes

Youtube: Universal no deja que incrustemos el video.

Video


jueves, 25 de septiembre de 2008

45 - "Sweet Jane", The Velvet Underground

  • álbum: Loaded
  • año: 1970
  • sello: Warner Records

  • "Heavenly wine and roses
    Seems to whisper to her when he smiles"

Jack se pone corsé. Jane viste chaleco. La década acaba de cambiar. Lou Reed es el líder absoluto de la Velvet Underground (los fans de verdad llamamos a esta vaginal banda en femenino). Sucesivamente, se había deshecho de otros genios como John Cale, Nico o el mismo Andy Warhol que, aunque en diferentes aspectos aportaban grandes dosis de magia a VU, también rivalizaban con el gran ego del tío de las gafas de sol.

Se acaba de terminar la década del amor y las flores, y empieza la década del cuero y las drogas. Drogas duras, que era lo que se consumía entonces. Veo historias corriendo paralelas a la canción. Historias de gente con dobles vidas. Una vida vacía por la noche y otra vida vacía por el día. Y lo único que les hace seguir adelante es la música. La música que escuchan por la radio, como esta “Sweet Jane” que aún hoy, cuando ya hace muchos años que el youtube mató a la estrella de la radio, se puede llegar a escuchar en algunas emisoras.

La Velvet Underground cambió el mundo del rock. Y volvió a colocar la efervescente escena neoyorkina en el mapa. Tenían “what it takes”: actitud, virtuosismo, ganas de experimentar, espíritu libre, genialidad… y por si todo esto fuera poco, tenían un mecenas. Andy Warhol decidió apadrinarlos y durante un tiempo fueron lo más en las fiestas del Village. Encima les endilgó como vocalista una guapa modelo alemana, que daba el toque sofisticado a la banda. Todo ello, junto a las espectaculares proyecciones estroboscópicas con que Warhol acentuaba la puesta en escena del combo neoyorkino, lograron que el primer disco (el del plátano) fuese muy esperado por la crítica. Por la crítica especializada. Por la crítica muy especializada. De hecho, el disco pasó bastante de puntillas por el radio play y sólo años después se le empezó a reivindicar en sucesivas oleadas. Ahora viene a cuento aquella frase que dice que “Velvet Underground & Nico” fue comprado en su primera edición sólo por 1000 personas, pero que todas ellas, una vez escuchado el disco, montaron un grupo. Me molan estas frases maximalistas de difícil demostración, qué le voy a hacer.

Vinieron después tiempos más o menos convulsos y cuando Lou Reed se quedó como líder omnímodo de la VU empezó a demostrar que también sabía componer canciones clásicas de buen rock’n’roll, como la que nos ocupa. De hecho, el mohíno señor Reed es un compositor prolífico en clásicos. Gusta también, y en eso hay gente que no está de acuerdo con él, de modificar sus canciones a lo largo de los años. En el caso que nos ocupa la ha cambiado para mejor varias veces (para mi la mejor es la que salía en el directo “Rock’n’roll animal”), incluso, según cuentan, cambiando los acordes y las claves en que la toca. Es lo que tienen los genios.

Autor: Pedro Blasco

Más información: The Velvet Underground en castellano

Mp3: Sweet Jane




Youtube: The Velvet Underground interpreta en directo “Sweet Jane”

martes, 29 de abril de 2008

56 - "Das Modell", Kraftwerk

  • álbum: Die Mensch Maschine (también salió en inglés con el título The Man Machine)
  • año: 1978
  • sello: Kling Klang / EMI

  • "Sie ist ein Modell und sie sieht gut aus
    Ich nehme sie heut' gerne mit zu mir nach Haus
    Sie wirkt so kuehl, and sie kommt niemand 'ran
    Doch vor der Kamera da zeigt sie was sie kann"

Kraftwerk o los deliciosos contrastes. Un grupo que conjuga a la perfección conceptos que aparentemente son contrarios. Porque, ¿cómo se puede conjugar tecnología y sensibilidad? ¿Progreso y decadencia? ¿Provocación e ingenuidad? ¿Qué otro grupo puede presumir de ser tan influyente siendo tan autocrático?

La Central de Energía acabó con las ideas (que aún conservan algunos) de que lo sintético no puede transmitir emociones. Esta célula de francotiradores estajanovistas se empeñó y consiguió demostrar que las máquinas no siempre tienen que sonar frías. Y en esta canción dan en el puto centro de la diana pop.

Kraftwerk no es sólo un grupo de música, es un concepto en sí mismo: con cada trabajo discográfico que entregaban aportaban una imaginería, una idea central, una coreografía, incluso un vestuario… Así fue, al menos, en el corpus central de su obra, aquella que va desde “Autobahn” (1974), “Radio-Activity” (1975), “Trans Europe Express” (1977), “The Man Machine” (1978), “Computer world” (1981) y “Electric Café” (1986). ¡Vaya colección de discazos puestos en fila!

Sólo por estos seis discos ya hay quien afirma que Kraftwerk son tan influyentes para la música popular de finales del siglo XX y principios del XXI como los mismísimos Beatles. No seré yo quien les acuse de exagerados.

Autor: Pedro Blasco

Más información: Página oficial de Kraftwerk

Mp3: Das Modell




Youtube: Actuación de Kraftwerk en una televisión alemana (1980)

miércoles, 5 de marzo de 2008

61 - "Here", Pavement

  • álbum: Slanted and enchanted
  • año: 1992
  • sello: Matador

  • "I was dressed for success
    But success it never comes
    And I’m the only one who laughs
    At your jokes when they are so bad
    And your jokes are always bad
    But they’re not as bad as this "

Dulce sensación de fracaso la que se siente cuando sabes que ya no tiene sentido seguir luchando. Estás ahogándote y sabes en cierto momento que ya no hay esperanza, que nadie te va a salvar. Pero ya puedes descansar. Y te hundes, te relajas y disfrutas del momento.

Yo estaba vestido para triunfar, pero el triunfo nunca llegó. ¿Cómo va a llegar en esta ciudad de perdedores donde nunca hay nada que hacer aparte de reírse de los mismos chistes malos? Será mejor olvidarlo, será mejor resignarse a la suerte de una vida gris.

Es extraño lo pesimista que se mostraba Stephen Malkmus en esta bellísima canción que se salía de la norma en aquel maravilloso disco de debut “Slanted and enchanted”, según la web de Matador, el disco más comprado por los poseedores de un Volvo, y según la revista Time, uno de los mejores 100 álbumes de todos los tiempos.

“Slanted and enchanted” era un disco 100% Pavement, el paradigma del sonido lo-fi que se puso de moda en la escena independiente a principios de los noventa. Poco esmeradas grabaciones en un cuatro pistas, directos caóticos, peinados descuidados… pero sobre todo diversión, mucha diversión (como podrán atestiguar dos miembros de Vermouthsport que se conocieron en un autobús de camino a Barcelona en lo que puede ser uno de los momentos fundacionales de este grupo de amigos). Diversión y, qué leches, buenas canciones.

“Slanted and enchanted” es el disco que debería haber ocupado el puesto que ocupó “Nevermind” en las listas de ventas. Pero quizás Stephen y sus chicos no tenían la ambición del rubio suicida. O quizás la portada era demasiado estrambótica, la gente preferiría sin duda a un niño nadando detrás de un dólar.

A este disco le siguió uno genial (“Crooked rain, crooked rain”) y otros que poco a poco fueron decreciendo en nivel hasta que en 1999 pasó lo que sabíamos que iba a pasar. Pavement, un producto de su tiempo, con fecha de caducidad (como la leche y Luis Aragonés) se dejó hundir dulcemente, tal como, de alguna manera, vaticinaba “Here”.

PD: Para llevarme la contraria, parece ser que Pavement planean una reunión para 2009

Autor: Pedro Blasco

Más información: Pavement en Aloha Poprock

Mp3: Here



Youtube: Videoclip de la canción

viernes, 22 de febrero de 2008

63 - "Disorder", Joy Division

  • álbum: Unknown pleasures
  • año: 1979
  • sello: Factory Records

  • "I’ve been waiting for a guide to come and take me by the hand,
    Could these sensations make me feel the pleasures of a normal man? "


Si pudieras viajar en el tiempo para ver un grupo en directo que ya no sea posible ver en la actualizad, ¿qué grupo querrías ver?
Ufff… difícil elección. O no. Al fin y al cabo, una persona tan volátil como yo, la mayoría de las veces que le preguntan cuál es su grupo favorito responde: Joy Division. ¡Querría ver a Joy Division!

Pagaría la mitad del premio del Euromillón que me tocará este viernes por ver las danzas epilépticas de Ian Curtis, por escuchar en directo el bajo más melódico de todos los tiempos (el de Hooky), por ver al tímido Bernard Sumner apuntalar con su guitarra los metronómicos ritmos de Stephen Morris…

Pero ya no es posible.

Cuánto más leo sobre Joy Division más les admiro… y más me compadezco del pobre Ian Curtis, un tipo tan genial como torturado por la culpa y la epilepsia. Quizás si hubiese podido/sabido dejar a tiempo el showbiz ahora estaría vivo. No sabemos si sería feliz (seguramente no), pero al menos no habría terminado sus días a los 23 años colgado en una cocina… Here are the young men, the weight on their shoulders.

Como decía un amigo, Manchester es una ciudad fea de cojones, pero no tanto… En aquellos días del post-punk, se convirtió en el hogar de un montón de genios y figuras. Ello dio lugar a que surgiera el mítico sello Factory Records, fundado por el gentleman Tony Wilson y con colaboradores de lujo como Peter Saville diseñando portadas o Martin Hannett consiguiendo maravillosas producciones fonográficas tras los controles y sus adicciones. Además, un vivero inagotable de bandas de lo más variado: Buzzcocks, A Certain Ratio, Durutti Column, The Fall, The Smiths (estos ligeramente posteriores)… Y todo ello años antes de aquel otro verano del amor que catapultó de nuevo a Madchester a lo alto de la escena mundial… (indispensable el visionado de la película “24 hour party people”).

Pero volviendo a Joy Division y a la canción que nos ocupa, que es la que abría el primer álbum oficial de la banda (“Unknown pleasures”), “Disorder”, es un perfecto resumen de las obsesiones que orbitaban alrededor de la mente de Ian Curtis. Basta escuchar los dos primeros versos (citados al principio de la reseña) para ingresar en su complicado mundo interior, en el que a menudo hubiera preferido no estar, a cambio de ser una persona normal.

Es paradójico esto de ser fan musical de un grupo como Joy Division. Con sus canciones, el pobre Ian consiguió hacernos más llevaderas nuestras vidas grises de personas normales. Y sin embargo, somos conscientes de que quizás, y sólo quizás, el genio fue lo que condujo a Ian Curtis a su propia autodestrucción.

Autor: Pedro Blasco

Más información: Joy Division en la Wikipedia http://en.wikipedia.org/wiki/Joy_Division

Mp3: Disorder



Youtube: Clip montado a base de fotos de Joy Division

jueves, 24 de enero de 2008

65 - "Happy when it rains", The Jesus and Mary Chain

  • álbum: Darklands
  • año: 1987
  • sello: Blanco y Negro

  • "You were my sunny day rain
    You were the clouds in the sky
    You were the darkest sky
    But your lips spoke gold and honey
    Thats why Im happy when it rains
    I'm happy when it pours"

Noise pop:
Caramelos de dulce melodía sepultados bajo capas de feedback y distorsión.

East Kilbride, Glasgow, Escocia, 1984.

Dos hermanos, los Reid.
Su hamster muerto, Joey.
La cadena de Jesús y María, regalo en una caja de cereales.

Conciertos de veinte minutos y altísima probabilidad de disturbios.

Gafas oscuras y cuero.

The Velvet Underground,
The Stooges,
Beach Boys,
Ramones,
Phil Spector...

Luces estroboscópicas.

Tú fuiste la lluvia de mi día soleado.

Anfetas y alcohol.
Tú fuiste las nubes del cielo.

Melancolía y lluvia.
Tú fuiste el cielo oscuro.

Discos ruidosos, discos hermosos, fama.

Pero tus labios hablaban de oro y miel.

Caramelo psicótico,
tierras oscuras,
besos de alambre de espino,
automático,
la muerte de la miel...

Y por eso soy feliz cuando llueve.

La cima a finales de los ochenta.
Grupo de referencia a principios de los noventa.
La chulería o la indolencia.
Caída y auge, ya nunca fue lo mismo.
Odio el rocanrol.
Amo el rocanrol.

Autor: Pedro Blasco

Más información: April skies, sitio oficioso de The Jesus and Mary Chain

Mp3: Happy when it rains


Youtube: Clip de "Happy when it rains"

lunes, 3 de diciembre de 2007

71 - “Transatlanticism”, Death Cab for Cutie

  • álbum: Transatlanticism
  • año: 2003
  • sello: Atlantic

  • "The distance is quite simply much too far for me to row
    It seems farther than ever before
    Oh no.
    I need you so much closer"

Un océano que se abre hoy. Alguien que se aleja. Se va tan lejos que duele la sola noción de la distancia insondable. No basta una barca para cruzar el charco…

Cualquiera que se haya visto implicado en una relación a distancia se sentirá identificado con esta canción, con este himno que empieza con esa especie de metrónomo y esos acordes de piano, que acunan la voz de Ben Gibbard y la dirigen hacia un crescendo con los que a uno le gusta que terminen los conciertos.

Con el álbum homónimo, el cuarto de la carrera de Death Cab for Cutie, alcanzaron el estatus de banda mayor de edad. Partiendo del indie más insurrecto llegaron a unas ventas que hicieron que pasaran de que uno los pudiera ver en Moby Dick a medio metro de distancia, a convertirse casi en stadium band. A ello también contribuyó el éxito de “Such great heights”, también por aquellas fechas, a manos del grupo paralelo de Ben Gibbard, The Postal Service.

Los fundamentalistas de siempre gustarán de retirar el saludo a DCFC tras su éxito, que ha quedado refrendado en la aparición de esta canción en series de culto como Six Feet Under, The O.C., CSI Miami… y que se ha visto demostrado por las tibias críticas que recibió el siguiente disco, “Plans”). También habrá quien diga que nunca valieron gran cosa.

Las canciones, por mucho que nos guste bailar sobre arquitectura, son sensaciones imposibles de transmitir entre un oyente y otro. A cada uno de nosotros, una nota de piano, un golpe de platillo, una voz que tiembla al cantar… nos afectan de distinta manera. Personalmente, me emociono cuando escucho Transatlanticism porque recuerdo una época en la que me sentía como el pájaro de la portada, atrapado en un ovillo, una relación a distancia en la que había un océano entre medias, un obstáculo simplemente imposible de cruzar.

Autor: Pedro Blasco

Más información: Web oficial de Death Cab for Cutie

Mp3: Transatlanticism



Youtube: Interpretación en directo en Berkeley

miércoles, 7 de noviembre de 2007

72 - "Another night in", Tindersticks

  • álbum: Curtains
  • año: 1997
  • sello: This Way Up

  • "For the love of that girl
    Tears swell, you don't know why
    For the love of that girl
    They never fall, they can never run dry
    For the love of that girl"

Nadie les esperaba. A principios de los noventa el noise seguía llenando portadas de la prensa musical, y la llegada de un grupo de Nottingham con un extenso disco bajo el brazo, muy poca información sobre sus miembros y escasa promoción, debería haber pasado desapercibida. Nadie sabe exactamente cómo fue, en esos casos se recurre al tópico del boca-oreja, el caso es que el debut de Tindersticks, el maravilloso disco de la gitana bailando en portada, acabó entre lo mejor del 93 en casi todas las revistas especializadas.

El sexteto comandado por Stuart Staples perseveró en su estilo que combinaba grandilocuencia con sutileza, miniaturas con teatralidad, recitados con arreglos de cuerda… y, poco a poco, disco tras disco, se consolidó en la escena, comenzó a ser respetado, a ser públicamente admirado y, claro, le salieron imitadores como setas. Lo que hace el aburrimiento de los periodistas musicales: se llegó a debatir si la afectación en la forma de interpretar de Stuart Staples era impostura o no…

Después de dos discos homónimos, los Cayados de Estaño editaron “Curtains” en 1997. Creían que había llegado el momento de dar un golpe de timón y comienzan a acercarse a sonidos soul.

“Another night in”, presunta continuación de “A night in”, redunda sin embargo en vericuetos ya transitados con anterioridad por el sexteto, alcanzando maestría en el estilo en el que son pioneros. Cuerdas, piano, esos acompañamientos sutiles que subrayan a la perfección la historia que nos cuenta Stuart, con voz trémula pese a su firmeza, la historia tantas veces repetida de una piedra en la que volvemos a tropezar…

Autor: Pedro Blasco

Más información: Página oficial de Tindersticks

Mp3: Another night in



Youtube: Video de “Jism” en directo

lunes, 22 de octubre de 2007

75 - "The killing moon", Echo & The Bunnymen



  • álbum: Ocean rain
  • año: 1984
  • sello: Korova

  • "In starlit nights I saw you
    So cruelly you kissed me
    Your lips a magic world
    Your sky all hung with jewels
    The killing moon
    Will come too soon"

A finales de los setenta, un liverpodiano emprendedor aglutinó en su derredor a dos de las bandas más influyentes de los ochenta: The Teardrop Explodes y Echo & The Bunnymen. Bill Drummond, que luego inventaría el ambient con KLF, escribiría libros sobre cómo componer hits o ejecutaría provocadoras performances consistentes en quemar miles de libras o invitar a cerveza por Navidad a centenares de indigentes londinenses, por aquel entonces jugaba a ser el Malcolm McLaren local: llegó a ser el manager de ambas bandas y, en pro de estrategias de marketing de dudosa utilidad, consiguió enfrentar a sus líderes, Julian Cope (luego barbudo druida y redescrubridor del krautrock) e Ian McCulloch, alias Bigmouth, viejos amigos que tenían en común un ego que dejaría al de Billy Corgan a la altura del betún.

Echo & The Bunnymen fue la mejor banda de Liverpool de los ochenta y una de las mejores del mundo. Aún lo sigue siendo. Partiendo de sonidos oscuros (sublimando un afterpunk que aun hoy es referente para muchos grupos contemporáneos) con su primera trilogía ("Crocodiles", "Heaven Up Here", "Porcupine"), de maravillosas portadas de árboles encantados, atardeceres en la playa o yermos helados, evolucionaron hacia cumbres épicas que culminaron en "Ocean Rain", donde los Bunnymen tocaron el cielo con temas tan exquisitamente logrados como el que da título al disco o el que nos ocupa.

"The killing moon" me sigue estremeciendo, años después de haberlo escuchado por primera vez, cientos de escuchas después. Ian McCulloch, pagadísimo de si mismo (y con razón), respondió así en una entrevista en la que se trataba de comparar su música con la de unos advenedizos que tomaron su nombre de un submarino alemán: "U2 hacen música para electricistas y fontaneros, nosotros hacemos música sobre montañas y océanos". ¡Touché! El mejor adjetivo que describe "The killing moon" es majestuosa. Nunca la voz de Mac sonó tan lírica, nunca las guitarras de Will Sergeant tan dulces a la par que lacerantes, nunca el bajo de Les Patinson dominó el cuadro de ese modo, nunca las baquetas del malogrado Pete de Freitas golpearon los tambores con tanta sutileza...

Desde la cima del mundo sólo se podía ir hacia abajo y ese fue el camino que pareció emprender el grupo de la ribera del Mersey, tras un último disco irregular (aunque con gemas del brillo de "Lips like sugar") y problemas varios. De todas formas, a finales de los noventa protagonizaron uno de los comebacks más dignos de que se tiene noticia. En los directos Ian McCulloch sigue siendo el tío más chulo del escenario: les da sopa con ondas a todos los frontmen presuntamente carismáticos de la escena mundial. Y "The killing moon" sigue sonando a estrellas, lagos y cumbres nevadas... a una luna enorme iluminando una noche preciosa.

Autor: Pedro Blasco

Más información: Web oficial del grupo

Mp3: The killing moon


Youtube: Clip de "The killing moon"

jueves, 16 de agosto de 2007

81 - "Mr.Tambourine Man", The Byrds



  • álbum: Mr.Tambourine Man
  • año: 1965
  • sello: Columbia Records

  • "Hey! Mr. Tambourine Man, play a song for me,
    I'm not sleepy and there is no place I'm going to."

¿Cómo llega uno a una canción? Son múltiples los vericuetos que te conducen a una canción, y más a una canción inmortal como la que nos ocupa, pero os voy a contar cómo llegué yo a "Mr. Tambourine Man". Leí un extenso artículo en la revista Rock de Lux (posiblemente allá por 1991) y me enamoré de este grupo sin haber llegado a escuchar (al
menos, conscientemente), ni una sola canción suya. Así que con unos ahorrillos que conseguí me regalé a mi mismo, aquellas navidades, una caja con un buen montón de grabaciones de los Byrds. Yo siempre los pronunciaba "Bairds" para asombro de la boquiabierta dependienta de El Corte Inglés que me atendió. Creo que me costó 3200 pesetas la caja con cuatro CDs (etiquetados como "We have ignition", "Cruising
Altitude", "Full Trottle" y "Final Approach", haciendo un símil con las fases de un vuelo espacial). Era mi primer box-set y lo disfruté intensivamente. Creo que llegué a escuchar cada CD infinidad de veces.

Gracias a The Byrds aprendí a respetar a Bob Dylan, a quien he de confesar que odiaba por aquel entonces (sólo me gustaba su "Changing of guards"). Gracias a The Byrds y a un profesor de inglés que nos explicó de maravilla la letra de "Mr. Tambourine Man", algo parecido a lo que hace el personaje de Michelle Pfeiffer en la película "Mentes peligrosas" (1995).

Ahí me di cuenta de que las canciones de Dylan eran grandes y sus letras, inmensas.

Pero, como me ocurre con otras canciones que The Byrds versionearon del señor Zimmerman, prefiero la versión a la original. Muchas veces, en discusiones de pajilleros musicales, ha surgido el tema de versiones que molan más que las interpretaciones de los originales. Y aunque evidentemente sobre esto se puede discutir muchísimo, para mi este es un caso paradigmático de versión mejor que la original. Las armonías vocales (Gene Clark, David Crosby...), la rickenbacker de 12 cuerdas de Jim/Roger McGuinn... el tono general de la canción. Siento decirlo, pero... ¡no hay color!

The Byrds fue una especie de supergrupo que nació en la soleada California de los sesenta. Al principio, se sospechaba de que fueran un grupo prefabricado al estilo The Monkees (de hecho, la sección rítmica del primer single, la canción que nos ocupa, fue grabada por músicos de estudio). Sin embargo, poco a poco, fueron demostrando que eran mucho más que eso, hasta el punto de ser presentados por la
prensa como la respuesta americana a los Beatles.

No sé. Lo que está claro es que The Byrds fueron muy grandes: promovieron el folk-rock, se pasaron a la música de colores ("Eight miles high"), inventaron el country-rock cuando finalmente Gram Parsons se enroló en sus filas...

Y todo empezó con esta canción, "Mr. Tambourine Man", una canción que todavía no había publicado Bob Dylan cuando llegó a Jim Dickson (manager), quien se la ofreció a nuestros alegres chicos con el pelo de paje, quienes... sencillamente la reinventaron. La grabaron en enero de 1965, llegó a las tiendas el 12 de abril de ese año y prontó llegó al número 1 de las listas.

Hace un tiempo presté mi caja a un amigo al que no veía con demasiada frecuencia. Mi amigo prestó la caja a otro amigo... la cosa se complicó y llegué a temer haber perdido aquel preciado cofre. Sin embargo, contra todo pronóstico, lo recuperé y volver a escuchar aquellas canciones fue una experiencia tan placentera e iniciática
como lo había sido el primer día, cuando llegué a casa, abrí la caja, desprecinté los CDs y comencé a escucharlos con avidez, al tiempo que devoraba el librillo incluido.

Autor: Pedro Blasco

Más información: Byrds Online Appreciation Society
http://members.aol.com/byrdsonlne/byrdsstuff/byrds.htm
En español www.los60.es/byrds.html

Mp3: Mr.Tambourine Man




Youtube: The Byrds reunidos ya de mayores interpretan esta estupenda canción con un invitado de lujo.


Por si os quedáis con ganas:
Una actuación de TV en 1965

lunes, 26 de marzo de 2007

97 - "Blister in the sun", Violent Femmes

  • álbum: Violent Femmes
  • año: Sep, 1993
  • sello: Slash/Rhino

  • "Let me go on like I blister in the sun
    Let me go on big hands I know your the one"


Esta canción NO va sobre la masturbación. Gordon Gano se ha hartado de decirlo. Pero la gente no le cree. Quizás eso "big hands I Know you're the one" es una metáfora demasiado poderosa. En cualquier caso, esta canción ha quedado como el clásico más conocido de Violent Femmes, una banda de largo recorrido que sigue estando a un gran nivel (ahí están sus últimos conciertos para atestiguarlo) y que sigue siendo, sin discusión, una de las bandas más entrañables del panorama musical. La amalgama que forman los tres superhéroes de barrio que la componen es simplemente irresistible: Gordon Gano, el líder que no quiere serlo, con su pinta de tímido profesor de literatura; Brian Ritchie, el inmenso bajista, vestido por su peor enemigo y dominador de un sinfín de instrumentos de lo mÁS exótico; y el recuperado Victor de Lorenzo, hombre espectáculo que toca la batería de pie sin parar de bailar en todo momento.

Empezaron los Violent en la calle, tocando en plazas públicas de su Wisconsin natal y así estuvieron un par de años hasta que consiguieron publicar en 1983 su disco homónimo (debut no superado) en el que aparecía "Blister in the Sun", junto a otros favoritos en directo como "Add it up", "Kiss off" o "Gone Daddy Gone" (recientemente versioneado por Gnarls Barkley): una colección de odas-himnos de ¿folk-punk-country-rock? sobre las contradicciones de la adolescencia y el difícil tránsito hacia la edad adulta. Sensaciones con las que cualquier adolescente se habrá sentido alguna vez identificado. Porque no olvidemos que la adolescencia, por antonomasia, es la edad de la masturbación.

Autor: Pedro Blasco

Web: Web oficial


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Youtube:

miércoles, 21 de febrero de 2007

98 - "Mistress", Red House Painters

  • álbum: Red House Painters (The rollercoaster album)
  • año: Mayo, 1993

  • "I need someone much more
    mysterious
    to be my miss
    to be my mistress"

La luz tenue se filtra por las cortinas. Es una luz de cielo gris, de
otoño. Era el otoño de 1993. Todo ese año fue otoño. Y todas las
fotografías eran sepia, como la maravillosa portada del disco, el
primer "Red House Painters" de ese año, el de la montaña rusa. ¡Qué
elegante diseño tenían todos los discos de 4AD!

La canción se filtraba por los resquicios de las cortinas y esas
guitarras se iban derramando como cataratas entre las que los susurros
del mohíno Mark Kozelek iban describiendo el mismo camino, exactamente el mismo, que habían recorrido tus lágrimas.

Sí, jamás sería tuya y lo sabías. Pero tratabas de engañarte y te
repetías constantemente que ella no era lo suficientemente buena para
ti. "Necesito a alguien mucho más misterioso, para ser mi señora".

Autor: Pedro Blasco

Web: Sun Kil Moon (official site for Sun Kil Moon, Mark Kozelek, and Red House Painters.)



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