Todo empezó como un juego. Como siempre empiezan estas cosas. Un grupo de chalaos por la música, los deportes y las mujeres se enzarzan en discusiones bizantinas sobre canciones, sistemas de votación, ordenación, y todas esas fruslerías. Una buena excusa para repasar algunas de las mejores canciones internacional de todos los tiempos . Una lista que, como todas, es subjetiva y sobre la que no se ponen de acuerdo ni siquiera los individuos que la perpetraron...

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jueves, 18 de julio de 2013

1 - The Beach Boys - God Only Knows

  • álbum: Pet Sounds
  • año: 1966
  • sello: Capitol Records

  • "I may not always love you..."

Me van a permitir que me extienda en esta. Es el número 1 y la ocasión lo merece.

“God only knows”, todo un reto. La mejor canción jamás escrita. Lo dice Sir Paul McCartney  y así lo decidieron las votaciones de la lista de amigos que dieron origen a esta lista de canciones y a este blog (y su hermano nacional). Por un lado, es un reto porque supone el broche de oro a este entretenimiento que nos ha llevado más años (sí, ¡años!) de lo esperado completar. Ha pasado tanto tiempo que alguno ha sugerido extenderlo para añadir nuevas canciones aparecidas o descubiertas durante este tiempo, desde que hicimos aquella votación. Realmente no creo que sea necesaria esa actualización. Al fin y al cabo, este blog es lo que tiene que ser: un perfecto reflejo de uno de los lazos que mantienen activa la lista VS desde Marzo de 2002, la pasión por la música. Esta pasión, junto con la pasión por el deporte (que fue la chispa que dio lugar a esta lista como spin off de otra lista musical), es el hilo conductor de esta lista. Y la amistad. Si algo ha sido Vermouthsport durante estos 11 años ha sido una barra de bar virtual, en la que grupo de amigos discuten diariamente de lo divino y lo humano, de música y de deporte, se desahogan de toda la mierda que a veces nos rodea, y se cuentan y comparten las alegrías ¿Quién hubiera pensado que seguiríamos conectados a una lista de correo 11 años después? De hecho, ¿quién hubiera pensado que seguirían existiendo las listas de correo? Pues aquí estamos, y espero que por muchos años más.

Y si he comenzado diciendo que escribir esta entrada es todo un reto, no es sólo por ser la entrada número 1 del blog. Todos los que me conocen personalmente, saben lo que representan Brian Wilson y los Beach Boys para mí. Todos saben que, para mí, Pet Sounds es el mejor disco de la historia. Y a todos les he aburrido hablando de la mejor canción del mejor disco de la historia, que no es otra que “God only knows”. Una canción que ha estado muy presente en los momentos más importantes de mi vida, y de las pocas que han conseguido que derrame lágrimas de felicidad (nunca olvidaré la primera vez que pude ver a Brian interpretándola en directo en el Royal Festival Hall de Londres). Una canción que, tras escucharla miles de veces, sigue emocionándome como la primera vez.

Que Brian Wilson es un genio es algo que ya nadie duda. Afortunadamente, tras muchos años de olvido, Wilson y los Beach Boys están recibiendo el reconocimiento que se les negó durante muchos años. Bien es cierto que gran parte de la culpa de esta falta de reconocimiento durante años es suya (drogas, problemas mentales, juicios, decisiones artísticas equivocadas...), pero en estos últimos años la obra de los Beach Boys ha empezado a ser valorada como se merece, consiguiendo que muchos vean más allá del sempiterno “Surfin’ USA”.

“Pet Sounds” es un habitual en las listas de los mejores discos de la historia. Concebido por Brian junto al letrista Tony Asher como un disco temático, como un viaje desde la inocencia a la madurez, lleno de dudas, incertidumbres, descubrimiento del amor, decepción y nostalgia. Un disco compuesto prácticamente como una obra en solitario de Brian (con el resto de los chicos de gira por Japón), con los mejores músicos de la escena de L.A. (conocidos como la Wrecking Crew). Un disco grabado con la intención consciente de cambiar la historia de la música. Y probablemente lo hizo, leyendo estas palabras de George Martin  "Sin Pet Sounds, Sgt. Pepper no habría existido... Pepper fue un intento de igualar Pet Sounds".

“God only knows” es la pieza central sobre la que pivota el disco. El eslabón central de la cadena que une la ilusión de “Wouldn’t it be nice” con la tristeza de “Caroline, No”. Para los estudiosos de la música, es un ejemplo de cómo, usando cambios de acordes inusuales, se pueden transmitir sensaciones que refuerzan el mensaje de la letra. Para los que no somos capaces de comprender esos matices, es simplemente una canción de una belleza apabullante.

La trompa y el clavicémbalo, la irrupción del bajo de Carol Kaye, entra un clarinete… y, de pronto, esa frase “I may not always love you” (“puede que no te quiera siempre”), para comenzar la canción de amor más bonita de la historia. La voz de Carl Wilson nunca ha sido tan dulce (su hermano Brian claramente acertó en esta elección), y nos descubre que “sólo” le querrá “mientras haya estrellas en el cielo”. El puente instrumental te coge por sorpresa, y cuando aún estás encajándolo, entran por primera vez esas armonías vocales. Perfección. Al final de la segunda estrofa, la flauta deja entrever lo que viene después. Carl repite “god only knows what I’d be without you” y la percusión y el bajo nos introducen en las armonías circulares que coronan la canción. Tres voces, dos de Brian y una de Bruce, repitiendo el mantra de la canción, entrelazándose unas con otras, inundándolo todo y dejándonos noqueados. Es imposible no sucumbir a la primera escucha. Es difícil no sucumbir cientos de escuchas después.

La música nos proporciona momentos de felicidad como estos. Lo ha hecho durante mucho tiempo, y lo seguirá haciendo, independientemente de épocas, cambios, formatos, medios... Seguirá siendo una parte fundamental de nuestra vida. Para muchos de nosotros, es algo más que un entretenimiento, algo que forma parte de lo que somos. Larga vida a la VS. Que dure muchos años más.

F I N 

Autor: Rafa Llarena
Más información: Página oficial o una de las páginas de referencia sobre los Beach Boys, Cabinessence
Mp3: God only knows
Youtube: No hay video oficial. Video de algún fan:

lunes, 12 de noviembre de 2012

7 - "Starman", David Bowie

  • álbum: The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars
  • año: 1972
  • sello: RCA
  • "Let the children lose it
    Let the children use it
    Let all the children boogie"
Ya ha llovido mucho desde aquel día nebuloso de 1972. La radio estaba llena de grandes melodías que buscaban explotar, pero sólo cuando aquella canción atravesó las ondas, más rápida incluso que la luz, supimos lo que querían significar, la razón por la que todas ellas estaban allí, acompañándonos durante aquellas noches ociosas y vacías. Ese día aprendimos el significado real y la esencia misma de la música: debíamos perderlo, debíamos usarlo y debíamos interiorizarlo para sentirlo... Entendimos que la libertad era libertad para sentir, que la educación era enseñar a entender lo que dicha libertad suponía, y que la sociedad debía dejarnos todo el espacio para que aprendiésemos todo eso por nosotros mismos. Era la única manera válida, y la música, aquella música, iba a guiarnos intensamente a lo largo del camino. Tenía que venir algo de una naturaleza diferente a la nuestra, como Hal9000, el ordenador de “2001. Una odisea en el espacio”, como Ash, el androide de “Alien”, como Roy Batty el replicante de “Blade Runner”, para explicarnos lo que debíamos hacer para entendernos mejor. Para vivir más plenamente.
¿Dónde estás ahora, hombre de las estrellas? ¿Acaso nos has abandonado? ¿Has dado por fútil e imposible aquella búsqueda? La música ya no respira libertad, ya no nos ayuda a encontrarnos, sino que nos marca patrones, estéticas a imitar, falsos líderes a los que seguir... es cierto. Pero siempre nos quedarán tus melodías, tus riffs, esos sonidos que siempre serán tuyos y que el olvido nunca podrá invadir. Recordaremos que en un tiempo fue posible soñar, y entonces soñaremos con otros tiempos en los que imaginar la vida era algo posible.
Te necesitamos hombre de las estrellas. Escasas fueron tus palabras, más suficientes. Concisas tus enseñanzas, pero clarificadoras. No nos puedes culpar por todo lo que ocurre ahora. Simplemente, nos hemos equivocado. Nadie puede condenarnos por equivocarnos. Todo esto, a fin de cuentas, es parte del plan. Podía ocurrir. Está incluido en el proceso de aprendizaje. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” dijeron las arañas que te acompañaban, antes de esconderse bajo espesos mantos de polvo. Entonces, de algún modo, nosotros somos también un poco tu responsabilidad. No nos abandones, por favor.
Nos han usado, nos han vapuleado, y están a punto de perdernos. Sabes que nuestro momento está a punto de llegar. Tan sólo hará falta que cantes una vez más aquella melodía. Y aunque ya la perdimos una vez, la usaremos una ocasión más, y la bailaremos, y la esperanza nos llenará con el anhelo de que, después de todo este viaje, al menos, hayamos aprendido aunque sea, una sola cosa: tendremos que aprender a construir nuestra propia nave espacial.

Autor: Jesús Sáez

Más información: La canción en Wikipedia

Mp3: Starman

Youtube: Todos queremos ser Ziggy

jueves, 23 de agosto de 2012

8 - "Like a rolling stone", Bob Dylan

  • álbum: Highway 61 revisited
  • año: 1965
  • sello: Columbia
  • "Now you don't talk so loud
    Now you don't seem so proud"
Mic: No tenía ni idea de la traición al folk de Bob Dylan, creo que el único disco que tuve de Bob Dylan fue una cinta con su unplugged para escuchar en mi difunto primer coche Potemkin. Y aún así me encanta esta canción. Será porque me parece un grito de mal rollo, de poder decirle a tus ex "¿cómo lo llevas ahora?". No me hagáis mucho caso, seguro que los que escriben aquí abajo lo explican mucho, mucho mejor.

Xurxo: Es patrimonio de la humanidad. Es un grito de rabia que se transmite de adolescente en adolescente, de hijo a padre, de hermano mayor a hermano pequeño, de compañero a compañero de instituto, desde el joven más arrogante del mundo en 1965 a los niñatos actuales ensimismados entre Facebook y Whatsapp. "Todo el odio dirigido hacia un punto". El single imposible que acabó convirtiéndose en el mejor single de la historia. Un canto rodado, pulido a base de ser escuchado, admirado, estrujado, estudiado, analizado, pinchado, utilizado, aprovechado... hasta la saciedad. Que la "Rolling Stone" la haya elegido como la mejor canción de la historia no tiene mérito; al fin y al cabo de ahí toma su nombre. Que mis amigos de Vermouthsport la hayan puesto como la octava mejor, sí que es meritorio, si tenemos en cuenta que a la hora de escribir esta reseña da la impresión de que todos odiamos a la canción y al artista. El amor y el odio, esos incómodos sentimientos que tanto se parecen...

Pedro: Estoy escuchando "Like a rolling stone" del huraño por excelencia. Y reconozco que es una grandísima canción, que me sigue poniendo los pelos de punta. Y no sé si tiene que ver con ello el hecho de saber lo importante que ha sido el señor Zimmerman en la historia de la música popular. Lleva ¿cincuenta? años "dando la vara", haciendo lo que le sale de los cojones, creando, destruyendo, reconstruyendo... Pienso, al escuchar esta canción, en la canción de Parade que describe cómo el viejo judío "se volvió eléctrico". Pocos personajes pueden presumir de que sus fans más acérrimos le llaman Judas. Pienso, mientras escucho el órgano y la harmónica de este tío (al que algunos fans de los Byrds acusan de aburrido), en la estupenda película de Martin Scorsese "No direction home", en el personaje que vive dentro de Bob Dylan. Pienso en el genio y pienso en su obra.

César: Mi primer vinilo de Dylan fue un grandes éxitos que compré a principios de los 80 -CBS y cutrerío total, con cara engordada del señor Robert-, pero fue lo que encontré. Cabe decir que -como a muchas otras cosas- llegué a él por la literatura. La biblioteca pública, bien aprovechada, da para mucho, y acababa de leer un pequeño volúmen de una enciclopedia de saber universal sobre la música rock, capítulo de Dylan, desde luego. Así que como decían que era esplendoroso fue cerrar el libro e ir a la tienda de discos. Me gustaron las menores, cierto es -"Just Like a Woman", por ejemplo-, pero entre las reconocidas me dejé arrebatar por la electricidad, la explosión desarraigada de "Like a Rolling Stone". Seguramente si no la hubiese compuesto una línea de la música popular -músculo y tradición- estaría muerta.

Luis: Bob Dylan llegará tarde, media hora no significa nada. (Kurt a Peggy Olson en "Mad men")

Autor: VVAA

Más información: La canción en la wikipedia

Mp3: Like a rolling stone

Youtube: Versión unplugged

Bonus track: Versión de los Stones

martes, 9 de agosto de 2011

13 - "A day in the life", The Beatles


  • álbum: Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band
  • año: 1967
  • sello: Parlophone

  • "I'd love to turn you on"
Daba por hecho que la reseña de “A day in the life” iba a ser la excusa para establecer una lúcida exposición erudita sobre la gestación y virtudes de una canción. De la canción, mejor dicho, porque fuera de clasificaciones y números creo que “A day in the life” representa todo lo que pueden dar de sí cuatro minutos –o infinitos, el final del surco se retuerce en bucle y no deja de sonar- de puro azar y perfección. La letra críptica y transparente, el sonido del despertador que no consiguieron borrar de la mezcla definitiva, las caretas que los cuarenta músicos llevaron para atenuar la seriedad, los bandazos en la melodía. Creo que es el punto justo de tensión entre clasicismo y experimentación. No hay nada que desentone, pero nada se entiende; las melodías son luminosas, pero se agotan como si estuvieran muriendo. Nunca podremos apreciar hasta lo hondo la magia de una canción llena de dolor y desasosiego, de absurdo y de esperanzas destruidas. Una sinfonía que se ha roto y no se puede recomponer.

Yo debería hablarles de todo esto, pero seguramente Mark Hertsgaard en A day in the life –que precisa día a día como fue surgiendo el tema- o George Martin, que en El verano del amor nos hace asistir a la gestación de todo el disco, lo harán mucho mejor. Yo de los que voy a hablarles es de cómo conocí a los Beatles, es decir, de la epifanía, es decir, del momento en que descubres que algo externo puede decirle al corazón aparta y latir por él. Y ese algo fue una tarde destemplada de invierno, la recuerdo perfectamente, como recuerdo que nos toco subir unos escalones hasta el aula de música, que no era sino un desván en el que habían instalado un tocadiscos. Yo sentía una leve curiosidad, apática, quería escucharlos pero no creía que me dijeran nada nuevo. Eran viejos ya. Y yo había descubierto el punk. Escuche antes a los Sex Pistols que a los Beatles. ¡Viejos! Santa ingenuidad. De que los Beatles sacaron el primer disco al 78 que los escuché han pasado menos años que desde que Los Planetas sacaron el primero al día de hoy. Y a ver quien se atreve a decir que los Planetas son unos viejos que no aportan nada.

Y entonces sucedió, el profesor colocó la aguja y empezaron a sonar guitarras, no recuerdo las canciones exactas pero sí que se centró en los primeros discos, “Love me do” quizás, “I wanna hold your hand” creo recordar. Y yo, boquiabierto, no comprendía como un código –el musical y el lingüístico- desconocido para mí podía arrebatarme tanto. Arrebatarme en el sentido religioso. De inmediato rompía la hucha –o espere al cumpleaños cercano, no lo se- y fui a Discos Castelló. Era una época en la que empezaban a surgir las primeras tiendas de discos con material más que decente, porque hasta la fecha uno debía acudir a grandes almacenes o a una sección arrinconada en tiendas de electrodomésticos. Sin embargo yo, catorce años, sólo conocía Castelló de mis paseos hacia la Biblioteca de Cataluña. Desde luego no había autoservicio, sino un pequeño mostrador en el que le pedías al dependiente exactamente la referencia que tú querías. Creo que nunca he sido tan feliz en mi vida como llegando a casa con mi soledad en los discos.

Sin saber absolutamente nada, al llegar al doble azul me paralizaron los primeros acordes inseguros de una canción, una voz que cantaba como sin pensar, un pequeño estribillo agudo que se iba adelgazando, adelgazando,... Parecía una canción construida con retales, hasta en el incomprensible para mí, entonces, crescendo final. Una canción que estaba a punto de alcanzar el centro neurálgico del dolor, del desamparo. O quizás ya lo hubiera hecho pero el oyente no lo sintiera. Tiempo después, bibliografía al canto, ya supe todas las claves, interpreté versos y sonidos, pero nunca he sabido desprenderme de esa sensación de que una canción puede enamorarme y a la vez decirme muchas más cosas de las que me está diciendo. A veces, The Jam, The Smiths, vuelve a suceder. Y entonces todo vuelve a ser luminoso.

Autor: César Prieto

Más información: La canción en la wikipedia

Mp3: A day in the life

Youtube: Antes los videos eran así.

lunes, 11 de julio de 2011

15 - "Suspicious minds", Elvis Presley

  • álbum: Suspicious minds
  • año: 1969
  • sello: RCA
  • "We can't go on together
    With suspicious minds
    And we can't build our dreams
    On suspicious minds"
"Suspicious minds" no parece una gran canción. La melodía es bonita, pero hay miles de canciones con bonitas melodías. La letra es de lo más normalita, habla sin especial profundida ni grandes imágenes poéticas de la desconfianza en una relación de pareja. Y Elvis canta bien. Claro, cómo iba a cantar mal, es Elvis, aunque tampoco estaba en su plenitud cuando la grabó. De hecho, fue su último número uno en Estados Unidos y el principio de su cuesta abajo, aún apenas entrevista y no imaginada.

Lo repito; "Suspicious minds" no parece una gran canción. Lo reafirma el dato de que su autor original, Mark James, un cantautor de Memphis de cierta popularidad, fuera completamente ignorado cuando la grabó y publicó en 1968 –un año antes que Elvis- sólo para verla pasar y hundirse sin pena ni gloria alguna entre la indiferencia general.

Entonces... ¿por qué hoy día recibe calificativos como "memorable" y suele aparecer en casi todas las listas de mejores canciones de la historia? ¿Por qué es la canción favorita de tanta gente? ¿Por qué toca la fibra y el corazón? Pues no tengo ni la más mínima explicación científica, ni siquiera mercadotécnica (y eso que la canción es lo que podríamos llamar un "late blossom", un florecimiento tardío, no hace tantos años que se recuperó para el imaginario popular, a raíz de la re-edición conjunta de los números 1 de Elvis).

Pero sí puedo aportar un par de pruebas de primera mano, experimentadas ambas varias veces, de que aunque no lo parece "Suspicious minds" ES una gran canción.

La primera: pinche Vd. en una fiesta llena de gente de gustos musicales y procedencias culturales y geográficas diversas, hágales sudar, que se cansen, que lleguen al límite de sus fuerzas. Y cuando, muy tarde ya, le vayan diciendo que vaya cerrando el chiringuito y vea a los irreductibles apenados, sin ganas de irse, con deseos de ser felices un ratito más... pinche "Suspicious minds". Hay que vivirlo, lo digo en serio.

La segunda: cántela. No en el lavabo o sobre el disco con la voz de Elvis. En serio. Que alguien se la toque (la canción, digo) y trate de cantarla. Aparte de que verá que no es tan fácil como parece, cuando se le erizen los primeros pelos del cogote entenderá un par de cosas.http://www.blogger.com/img/blank.gif

(PD corta-rollo pero necesaria): "suspicious" no significa "sospechosas", sino "suspicaces". Hartito me tienen con lo de "mentes sospechosas"...

Autor: Luis

Más información: En la wikipedia

Mp3: Suspicious minds

Youtube: Versión en directo

martes, 14 de junio de 2011

16 - "Alone again or", Love

  • álbum: Forever Changes
  • año: 1967
  • sello: Elektra
  • "Yeah, I heard a funny thing
    Somebody said to me
    You know that I could be in love with almost everyone"
1966 ¿el mejor año para la música? Los Angeles se enfrentaba a Nueva York como capital de la música americana, mientras la Motown continua haciendo bailar a la joven américa desde Detroit. Todos juntos luchan contra la invasión británica que se empeña en colocar números 1 en las listas yankis. LA cuenta con un equipo espectacular. Brian Wilson cambia la música pop para siempre dando un golpe de efecto al publicar “Pet Sounds” con los Beach Boys. No tiene que preocuparse, porque The Mamas & the Papas cogen su testigo manteniendo vivo el espíritu de California. Neil Young y Stephen Stills forman Buffalo Springfield y publican su primer disco. Los Take That de la época se llaman The Monkees, un grupo prefabricado para adolescentes y triunfan con canciones escritas por alguno de los mejores compositores del Brill Building. Phil Spector intenta seguir creando su muro de sonido en los estudios Gold Star. The Byrds están en todo lo alto y editan el single “Eight Miles High”, superando la partida de Gene Clark.
¿Te parece poco? Pues ese año publicaron su primer disco Love. El grupo se forma cuando, Bryan MacLean, un roadie de los mencionados Byrds se une al grupo de Arthur Lee y pasan a llamarse Love. Su primer disco homónimo es un buen disco, pero no anticipa las cotas a las que llegarían al año siguiente.
“Forever Changes”, suele estar en todas las listas de mejores discos del siglo pasado. Y casi siempre entre los primeros. De todas las canciones de ese disco, hemos ido a elegir una compuesta por Bryan MacLean.
Siempre que se habla de Love se menciona automáticamente a Arthur Lee, carismático líder del grupo, compositor de muchas de las canciones, productor y front man. Pero “Alone Again Or”, la canción que abre el mítico disco, es una composición del guitarrista MacLean. Eso sí, durante su grabación, Lee se encargó de hacer su papel de líder, subiendo su voz, que en principio iba a estar de fondo, en detrimento de la de Bryan. Años después, Bryan reconoció que su interpretación no era demasiado buena, así que algo de razón tenía Lee. Todos contentos.
“Alone Again Or” es el inicio perfecto para esta obra maestra. Con esa guitarra con la que nos introducimos poco a poco, los arreglos de violín que van guiando la intensidad de la canción y un sorprendente arreglo de mariachis como colofón.

Autor: Rafa Llarena

Más información: http://love.torbenskott.dk/

Mp3: Alone again or

Youtube: No hay video de la canción, ni directos de la época, así que ponemos un video en directo de la resurrección de Love, sólo con Arthur Lee, en el siglo XXI

lunes, 26 de julio de 2010

17 - "Space Oddity", David Bowie

  • álbum: Space Oddity
  • año: 1969
  • sello: Philips/Mercury

  • "Here am I sitting in my tin can far above the Moon
    Planet Earth is blue and there's nothing I can do"
Fragmentos de "Dave, ¿qué estás haciendo? (Historia oral de una odisea espacial)"

"Estaba harto de él. Siempre haciéndose el chulito con su éxito con las chicas. Así que el día que me dijo que me iba a robar a mi chica, no pude más y me lancé encima suyo. Empecé a golpear para destrozarle hasta que me agarraron para apartarme de él. Cuando le vi sangrando, no puedo dejar de reconocer que me sentí orgulloso. Estuvo ocho meses fuera durante los cuales fui el rey del patio. Hasta que volvió y su magnética mirada ¡adquirida gracias a mí! nos transformó a todos en sus esclavos." George Underwood

"Lo absorbía todo. Si escuchaba jazz, tocaba el saxo. Si era rock, se convertía en Elvis. Dios podía ser Little Richard, pero David era un politeísta convencido." Terry Jones

"¿Cómo podía saber que las cajas con los singles del niño podían tener tanto valor?" La madre de Leslie Conn

"Aún ahora hay gente que me pregunta si soy el de Liza Jane" Davy Jones (de los Monkees)

"Fue difícil meter en el disco todos los estilos que había escondidos detrás de David, pero creo que finalmente lo conseguimos o eso aseguran los críticos que lo han escuchado a posteriori. Sí, puede que la fecha de salida no fuese la óptima, pero ¿quién iba a saber que el tal Sargent Pepper iba a ser tan famoso?" Mike Vernon

"Tocaba ser psicodélicos. Y eso es lo que nos planteamos. Además contábamos con la publicidad de la canción que nos había dado la BBC al utilizarla para el aterrizaje en la luna" Tony Visconti

"¿Heroína? Algo de eso hubo. ¿Homenaje a 2001? Evidentemente. ¿Soledad? Mucha, hasta que encontré a Ángela (y a Mick). ¿Mi mejor canción? Ni de coña." David Bowie

"¿Quién es David Bowie?" Stanley Kubrick

Autor: Minor Mic

Más información: Página oficial

Mp3: Space Oddity

Youtube: La versión que más he visto.
http://www.youtube.com/watch?v=cYMCLz5PQVw

Versión original

domingo, 16 de mayo de 2010

19 - "All tomorrow's parties", The Velvet Underground & Nico

  • álbum: The Velvet Underground and Nico
  • año: 1967
  • sello: Verve(MGM)

  • "And what costume shall the poor girl wear
    To all tomorrow's parties"
Estoy seguro de que si leyera cada semana un libro dedicado a la Velvet, acabaría con 80 años y no los habría leído todos. Así que no me imagino lo que pretenden mis colegas de blog que haga con 15 ó 20 líneas sobre esta canción. No lo entiendo, ¿por qué me meteis en este lío?

Compré el “The Velvet Underground and Nico”, en vinilo, en mi primera visita a Barcelona, no recuerdo el año. Llegué, salí del metro en el Liceo, me metí por una calle de la Ciutat Vella, lo ví en el escaparate, y me lo pillé. No, no era una edición original, por supuesto. Pero ahí está la banana warholiana en mi colección vinílica. Es el primero de la banda, fruto de toda la espeluznante explosión musical que cualquier grupo experimenta en sus primeros años de vida, y que en el caso de la Velvet es aún más espeluznante debido a todo el proceso creativo que les unió a Andy Warhol durante 1966 y 1967, lo que se llamó Exploding Plastic Inevitable. “All tomorrow parties” ya estaba en el repertorio del grupo antes de conocer a Warhol, y cuando todo empezó Lou Reed tuvo que arreglarla para que la cantara Nico. Así quedó grabada, con la voz alemana de Nico en su versión más gutural.

Lo primero que pienso al escuchar esta canción es: “¡JODER, TÍO, QUE ES DE 1966!”. Es que es alucinante. TODA LA PUTA MÚSICA DE LOS AÑOS 90 ESTÁ METIDA EN ESTE PUÑADO DE CANCIONES. Toda. Buscad un supergrupo surgido después de 1989 que no tenga o presuma de tener influencia de la Velvet. Todo es puro Velvet. ¿Y qué se dedicaban los demás a hacer en 1966?

No hay nada más que decir. Leed los doscientos millones de libros editados sobre la Velvet o escuchad doscientos millones de veces el “All tomorrow parties”. Todo está ahí. Todo viene de ahí. Todo empieza ahí.

Autor: Xurxo

Más información: http://www.thevelvetunderground.co.uk/

Mp3: All tomorrow's parties

Youtube: Espeluznante versión en directo.

miércoles, 12 de mayo de 2010

20 - "Moon river", Henry Mancini & Audrey Hepburn

  • álbum:
  • año: 1961
  • sello:

  • "Moon River, wider than a mile"
Yo tuve un fanzine. Quizás debería decir tengo. Un fanzine nunca se abandona. Uno puede desligarse de compromisos profesionales, de amistades, de amores, de vicios, de colecciones. Pero de hijos y de fanzines nunca. Yo tengo un fanzine, pues. Hace cinco años que apareció el último número y tengo diez páginas listas de un especial de chicas francesas. No sé cuando aparecerá, aunque cada cosa que preparo es un nuevo número del fanzine. Y siempre pienso en ella. La acogimos como referente, era nuestra imagen. Portadas. Y en las pocas fiestas que dimos sonaba siempre la primera.

Audrey Hepburn. Aunque no se lo crean europea, belga, hija de aristócratas. Queríamos de ella su prestancia, la belleza serena de su rostro, alegría melancólica. Un mundo con Audrey Hepburn es, sin duda, mejor. Y es mejor porque se pueden leer los sentimientos en sus ojos. No hay imagen más bella de la desolación que la de Holly desayunando con un café de plástico frente a Tiffany’s en un Nueva York vacío. No hay imagen más bella del deseo que Holly al quitarse la careta de gato. No hay imagen más bella de la placidez que el plano americano, contrapicado, de Holly cantando ‘Moon River” en la escalera de incendios.

Por supuesto hay miles de versiones de la canción, todas maravillosas. La de Danny Williams está bien, número uno en Inglaterra en las navidades del 61. Prefiero sin embargo la soulera-campestre de Jerry Butler, la que triunfó en el mercado americano. Por supuesto la canción tuvo un Oscar, creo que el único Oscar de todo nuestro top 100.

Acaso debería hacer ahora un elogio de la película. De Holly Golightly o quizás de Lulami –siempre me ha parecido que es más importante de lo que la crítica declara-, de su sofisticación, de la brillante escena final, el beso entre la lluvia. Una película que se ha revelado con el tiempo como sobrevalorada, quizás sea verdad. Blake Edwards no era un director de mucho pulso. Tampoco está entre lo bueno de Truman Capote –lean “Una luz en la ventana” y se estremecerán-, aunque la película evade los aspectos sórdidos de la novela, los mejores. Sin embargo, Henry Mancini y Johnny Mercer dan con el tono en una escena que no iba a aparecer en el montaje original –si no llega a ser por Audrey y su “over my body”-, ni siquiera en la banda sonora. No se daban cuenta de que en esa escena está la esencia de la película, Lulami Barnes, la salvaje niña de trenzas, hablando de su infelicidad, de su nostalgia, de su vida vacía.

Autor: César Prieto

Más información: Moonriver en la wikipedia

Mp3: Moon river

Youtube: Esa sonrisa...

lunes, 4 de mayo de 2009

31 - "Be my baby", The Ronettes

  • álbum: Presenting the Fabulous Ronettes
  • año: 1963
  • sello: Philles Records

  • "I’ll make you happy, baby, just wait and see
    For every kiss you give me, I’ll give you three"

"’Be my Baby’ se anuncia con la que puede ser la introducción más dramática del R&R – la batería de Hal Blaine es el código Morse de los dioses – y, de alguna manera, sólo mejora a partir de ahí”. Esta es la descripción que hace Allmusic de la mítica introducción de Hal Blaine a una de las mejores canciones pop de la historia. Según cuentan, fue Jack Nietzche, el arreglista de Phil Spector, quien se la sugirió, así que el mérito debería recaer en ambos. Por algo, decenas de canciones de todas las épocas copian este ritmo tan característico. Y como dice Allmusic, eso es sólo el principio, lo que sigue es tanto o más increíble.

Una conjunción de los mejores ingredientes hizo esta maravilla posible. Phil Spector, el mítico productor creador del Wall of Sound estaba en su cima creativa y los hits se acumulaban en su carrera. Antes de que “Be My Baby” alcanzara lo más alto de las listas, Spector había triunfado con clásicos como “To know him (is to love him)” (su único éxito como intérprete al frente de los Teddy Bears), “I love how you love me”, “He’s a rebel”, “Da doo Ron ron” o “Then he kissed me”. Spector era el genio detrás de la producción de estas canciones, pero el mérito no es sólo suyo. Los ingredientes que mencionaba antes eran: un gran arreglista (el mencionado Jack Nietzche), unos músicos de estudio memorables (la llamada Wrecking Crew, participantes en las mejores sesiones de grabación de Los Ángeles de la época, desde Spector a Brian Wilson, pasando por The Monkees o Simon & Garfunkel), un estudio de grabación con un sonido único (Gold Star), una voz fascinante (los “oh oh” de Ronnie han quedado para la historia) y unos compositores de excepción.
En este caso, los compañeros de composición de Spector fueron Jeff Barry y Ellie Greenwich, una de las míticas parejas de compositores del famoso Brill Building de Nueva York. Si esta lista de canciones la hubiese elaborado yo sólo, probablemente habría más de una canción de Barry/Greenwich, tanto con Spector como en su trayectoria en Red Bird. Pero como no es el caso, intentaré centrarme en la canción que nos ocupa.

Para crear su famoso “muro de sonido”, Phil Spector agrupaba decenas de músicos en un espacio minúsculo y ponía el volumen al máximo. Sólo él conseguía sacar algo tan bonito de ese aparente caos. Por poner un ejemplo, en esta canción suenan cuatro teclados al mismo tiempo.

El resultado, una canción perfecta. Después de la introducción, entran las cuerdas, maracas y castañuelas que dan paso a la voz, con ese timbre tan característico de Ronnie. La canción te atrapa por su inocencia desde el principio. Cuando ya estás babeando con la primera estrofa, llega el estribillo y, al escuchar esos coros, no puedes creer que aún pueda mejorar. Pero mejora. En el puente instrumental, las cuerdas y unos coros de otro mundo, lo llenan todo. Y aunque parezca mentira, aún no ha llegado lo mejor. Ronnie vuelve a cantar el estribillo rodeada de castañuelas. "Whoa-oh-oh-oh" y entonces todo se para, el código Morse de los dioses vuelve a sonar más potente incluso que al inicio y, dejándonos con la carne de gallina, la canción termina con el Muro de Sonido sonando mejor que nunca. Dos minutos y medio de pura gloria.

El resto es historia. Como muestra de la grandeza de esta canción, Brian Wilson la consideraba (y aún lo hace) la mejor que se ha compuesto jamás. No sólo emuló muchas veces ese sonido sino que compuso “Don’t worry baby” como una continuación a “Be my baby” (la introducción de la canción de Wilson lo atestigua). Incluso llegó a ofrecérsela Spector para que la cantara Ronnie, pero este la desechó por no estar a la altura (ejem…). Afortunadamente para Brian, Ronnie grabó su canción años después.

Mientras termino esta crítica, escucho “Gentle Sons”, la última canción del disco de debut de la nueva promesa del Indie pop, The Pains of Being Pure at Heart. Esta canción se suma a la larga lista de canciones que comienzan con el código Morse de los dioses. Una joven banda de NY que demuestra que el legado de “Be My Baby” sigue vivo, y lo seguirá por muchos años.

Autor: Rafa Llarena

Más información: Página de referencia sobre Phil Spector, Brill Building, Girl groups… http://www.spectropop.com/

Mp3: Be my baby

Youtube: Actuación en Shinding!

lunes, 29 de diciembre de 2008

39 - "Pictures of Lily", The Who

  • álbum: single con “Doctor, doctor”
  • año: 1967
  • sello: Polydor

  • "If only I'd been born in Lily's time
    It would have been alright"


Viendo el video de la canción aquí incluido, y la cara de niño bueno de Roger Daltrey hace difícil imaginar lo que fueron The Who en su momento: uno de los grupos de rock con los directos más salvajes en los sesenta. The Who son parte de la historia del rock, pasando del movimiento mod y el rythm and blues a contribuir a dar forma a otros estilos como la psicodelia, el power pop, el brit pop o incluso el punk y la (ejem…) opera rock.

Aunque también es cierto que Daltrey era realmente el niño bueno de la banda en comparación con Pete Townsend y, sobretodo, Keith Moon. Keith no fue solo uno de los mejores baterías de la historia, sino que también representaba todos los estereotipos del sex, drugs & rock’n’roll, siendo su vida merecedora de una película que finalmente será realizada por Mike Myers (glups).

Volviendo a la canción, contiene una de las melodías más pop y adictivas compuestas por Townsend. Lily, de la que habla la letra, es una pin-up que aparece en unas fotos que un padre da a su hijo para “aliviar” sus noches y pueda dormir mejor. Desafortunadamente el chaval se enamora de Lily y pregunta a su padre donde encontrarla, volviendo a la cruda realidad al descubrir que Lily murió antes de que él naciera. La voz de Daltrey le da a la canción la dulzura y la inocencia de un niño (“Lily, Oh Lily”) mientras que la guitarra de Townsend, la batería de Moon y la trompa tocada por el bajista John Entwistle en el puente, le dan la fuerza que caracteriza a The Who. Es una pena que esta canción no fuese incluida en ningún disco del grupo, haciéndola menos conocida que otros de sus hits durante muchos años. Afortunadamente, las múltiples recopilaciones posteriores la pusieron en su lugar.

Autor: Rafa Llarena

Más información: Página oficial

Mp3: Pictures of Lily





Youtube: Video de la canción

lunes, 29 de septiembre de 2008

44 - "Strawberry fields forever", The Beatles

  • álbum: Magical Mistery Tour*
  • año: 1967
  • sello: Parlophone

  • "Let me take you down, 'cause I'm going to Strawberry Fields.
    Nothing is real and nothing to get hung about.
    Strawberry Fields forever."

*(Fue editado como doble cara A, junto con “Penny Lane”, pensado como un single independiente, aunque posteriormente fue incluida en el “Magical Mistery Tour”)
Sé que mucha gente (incluso en la lista origen de este Top) se escandaliza por lo que voy a decir, pero lo pienso: los Beatles están sobrevalorados. No voy a negar su importancia en la historia del Pop (muchísima). No voy a negar la tremenda influencia en miles de otros compositores y grupos. Y es imposible no caer rendido ante alguna (bueno, vale, muchas) de sus canciones. “Strawberry Fields” es una de ellas.

Los primeros segundos de la canción, con ese sonido de melotrón, entran directamente en la historia de la música junto con el inicio de la melodía (“Let me take you down/ Cause I’m going to…”) cantado por la voz doblada de Lennon. Merece la pena sentarse a escuchar la canción atentamente. Recrearse en esos cellos, trompetas, maracas, sonidos reproducidos al revés… todos esos retazos que componen la canción y que buscaban recrear la sensación que producía el LSD, tan idolatrado por los músicos en aquella época, terminando el “viaje” con un fragmento de caos y psicodelia.

Hasta aquí estamos de acuerdo. Pero aún reconociendo la importancia del grupo de Liverpool, es necesario subrayar la importancia de otros artistas que también contribuyeron de manera definitiva al desarrollo de la música pop, y que no reciben la unánime aclamación que reciben los Beatles. Brian Wilson y sus Beach Boys con “Pet Sounds”, The Zombies con su “Odissey and Oracle”, Arthur Lee y Love con “Forever Changes”, hicieron discos más perfectos y redondos que cualquiera de los Beatles, discos en los cuales cada segundo de música encaja perfectamente con el resto.

Su importancia para la música Pop como hoy la conocemos es indiscutible, así como la de The Byrds, The Hollies, The Kinks u otros más desconocidos como Sagittarius con su “Present Tense”. Y no estoy negando la importancia de los Beatles. De hecho, pienso que “Rubber Soul” y “Revolver” son dos discos increíbles, casi perfectos, y que incluso los artistas que aquí menciono, han sido muy influenciados por The Beatles (y viceversa, en algunos casos). Simplemente reivindico más reconocimiento para otros grandes grupos que no obtienen las infinitas alabanzas que siempre se rinden a John, Paul, George y, en menor medida, al simpático Ringo. Todo esto es una opinión personal, y habrá muchos que argumenten que esos grupos que menciono sí han tenido el reconocimiento merecido. Puede que lo hayan tenido a nivel de críticos y expertos, pero no a nivel del gran público (aunque bueno, ahora que lo pienso, ¿es importante lo que opine el gran público?). Además, ellos son culpables de la introducción en la música Pop del sitar. Y eso no se lo perdono…

Autor: Rafa Llarena

Más información: Página oficial

Mp3: Strawberry fields forever




Youtube: Video de la canción

martes, 26 de agosto de 2008

49 - "Wouldn't it be nice", The Beach Boys

  • álbum: Pet Sounds
  • año: 1966
  • sello: Capitol Records

  • "¿No sería estupendo/
    /Si pudieramos despertarnos/
    /Por la mañana cuando el día es nuevo/
    /Y después de eso pasar el día juntos/
    /Abrazándonos fuerte durante toda la noche?"

La canción que abre el para muchos mejor disco de la historia del Pop. Y también la, quizá, más optimista del mismo. La puerta de entrada al Pet Sound. Carne de Top100 de VS. Una canción para susurrársela a tu persona amada y proponerle iniciar un viaje vital juntos. Brian Wilson en su plenitud compositora y creativa. Una obra maestra.

El “Pet Sound” está lleno de canciones de temática muy introspectiva. El álbum es básicamente un Brian Wilson que empezaba a romper el cascarón de sus limitaciones psicológicas, tendencia a dejarse manipular por aprovechados de turno (su padre, Mike Love, años después el Dr. Landy…) y una timidez crónica que le impedía llegar al siguiente nivel creativo. Es Brian confesando sus sentimientos delante de un piano y dándoles forma de notas. De hecho, con este disco el genio de Hawthorne inauguró una nueva de composición: componer retazos de canciones, fragmentos musicales que llamó (precisamente) “feels”. Luego Brian y Toni Asher, su mano derecha y héroe olvidado de la producción de este disco, le darían forma de partitura en largas sesiones productivas. El resto de los Beach Boys no fueron más que los “mensajeros” de Brian, como reconoció Dennis Wilson.

Así, “Pet Sounds” está lleno de hermosas canciones que nos remiten a instropecciones de aquel Brian: sentimiento de no pertenecer a la sociedad en la que vives (“I Just Wasn’t Made For This Times”), Cínicos cantos al desamor (“Here Today”), instrumentales escapistas (“Let’s Go Hawai For A While” y la que da título al disco), temas que remiten a un deseo por acurrucarse en el apoyo y regazo de la persona amada para refugiarse del resto del mundo (“You Still Believe In Me” y “Don’t Talk (Put Your Head In My Shoulder”) o incluso de la primera consciencia del paso del tiempo a )los veintitantos al descubrir el cambio en un amor adolescente (“Carolina No”) y de los escarceos con las drogas que inspirarían tantas obras maestras de los 60 (la polémica “Hang On To Your Ego”, censurada por la presión de Mike Love y transformada en “I Know There’s An Answer”).

Sin embargo, “Wouldn’t It Be Nice” nos regala un inicio alegre del disco, avisando de lo que iba a llegar si dejabas el disco rular hasta el final: las hermosas melodías vocales de los Beach Boys apoyadas por el “Wall of Sound” creado por la pléyade de músicos de estudio que Brian reunió para la ocasión, los cuales se involucraron en la grabación de “Pet Sounds” más allá de sus obligaciones profesionales en sesiones maratonianas hasta la madrugada (allí no quería irse nadie). Por su temática optimista, de proponer a la persona amada el paso de vivir juntos y casarse, “Wouldn’t it be nice?” está directamente emparentada con otra canción del disco muy celebrada por los aficionados décadas después: God Only Knows.

Hay gente que ha utilizado “God Only Knows” como música inaugural de su boda. Pero, ¿no os parece que Wouldn’t It Be Nice es la canción ideal para declararse?

Autor: Dani Simón

Más información: Página oficial

Mp3: Wouldn't it be nice




Youtube: Video original de la canción

martes, 15 de abril de 2008

57 - "Make it easy on yourself", Scott Walker and the Walker Brothers

  • álbum: Take it easy with the Walker Brothers
  • año: 1965
  • sello: Philips

  • "So, make it easy on yourself,
    ‘cos breaking up is so very hard to do"

Dicen que nadie es profeta en su tierra, y The Walker Brothers son uno de los ejemplos más claros. En la época en la que la rivalidad entre la pérfida albión y sus hermanos al otro lado del océano estaba en su mayor esplendor, ellos consiguieron ser número uno en campo contrario.
Claro que en este caso contaban con un arma muy potente, la firma Bacharach/David que se esconde detrás de esta joya. Bacharach había compuesto esta canción para su musa, Dionne Warwick, pero terminó en manos (o mejor dicho, en voz) de Jerry Butler, de The Impressions. Jerry no lo hizo mal del todo, pero fue la voz de Scott Walker la que más tarde la transformó en historia del pop. Luego llegarían muchos otros, desde la propia Warwick, hasta los actuales Ash usándola como esqueleto de su canción “Candy”.
La música de Bacharach está entre las más grandes melodías que ha escrito, y decir eso es mucho decir de un artista que componía cada canción como una obra completa y con vida por sí misma. Pequeñas obras maestras en tres minutos, llenas de matices, adornos y giros inesperados. En este caso, desde los arreglos de cuerda iniciales, que preceden a la sorprendente entrada de la voz, con la frase final del estribillo, hasta la explosión final con cuerdas, vientos y percusión, todo es perfecto. La letra de Hal David te deja un sabor amargo. Por un lado, el protagonista muestra su resignación y el amor que siente por ella, por otro lado te preguntas si simplemente intenta ahorrarse el dolor de pasar por la ruptura con el amor de su vida.
El legado de Bacharach/David es indiscutible, pero a su vez, Scott Walker dejó también una huella imborrable en la música pop que llega hasta nuestros días. Hace unos años leí en algún sitio a alguien que describía a Neil Hannon (autor de verdaderas joyas como “Casanova” y “A short album about love”) como el mini-yo de Scott Walker. Lo que es cierto es que ni The Divine Comedy ni Pulp, ni otros muchos grupos, hubieran sido lo mismo si no hubiesen escuchado antes a Scott y sus “hermanos”.

Autor: Rafa Llarena

Más información: Burt Bacharach
The Walker Brothers

Mp3: Make it easy on yourself




Youtube: Entrevista y actuacion en televisión cortesía de Música en V.O.

jueves, 25 de octubre de 2007

74 - "I'll feel a whole lot better", The Byrds



  • álbum: Mr. Tambourine Man
  • año: 1965
  • sello: Columbia

  • "And I'll probably feel a whole lot better
    when you're gone"

Últimamente, cuando estoy por ahí en algún pub con unas copas de más y en compañía de buenos amigos y música que acompaña la ocasión, suelo acordarme de los Byrds y mencionar lo cojonudas que son sus canciones. Y si ha habido algún tequila de por medio, me da incluso por decir que los cuatro primeros discos de los Byrds son lo mejor que ha habido en la historia de la música y que si hubieran parado ahí, serían el mejor grupo pop de la historia, dado que sus siguientes álbumes para mi gusto son más aburridos y menos frescos.

Obviando la exageración, sí es cierto que están en mi olimpo particular. Buena prueba de su encanto es “I’ll feel a whole lot better”, canción incluida en su primer disco y que contiene una melodía de guitarra difícilmente superable en belleza, obra de Roger McGuinn, de esas que mientras la escuchas entras en una especie de éxtasis musical y no puedes evitar que se te ponga cara de tontorrón. Eso sin olvidar la fantástica voz de Gene Clark en conjunción con el espectacular juego de armonías vocales, del propio Roger y de David Crosby, que toca la fibra sensible y pone los pelos de punta. Al mismo tiempo, es un tratado de cómo hacer con una letra triste una canción pop perfecta.

No es de extrañar que entre muchos otros, grupos de indiepop de los 80 o toda Escocia les veneren, y es que este grupo ha creado verdadera escuela con canciones redondas como esta.

PD: Venga, que lo estáis deseando:

Y además son mejores interpretando canciones de Dylan que el propio Dylan.

Autor: Jorge Royo

Más información: Página hecha por fans

Mp3: I'll feel a whole lot better



Youtube: Clip de "I'll feel a whole lot better"

martes, 18 de septiembre de 2007

77 - "Tous les garçons et les filles", Françoise Hardy



  • álbum: Tous les garçons et les filles
  • año: 1962
  • sello: Vogue

  • "mes jours comme mes nuits
    sont en tous points pareils
    sans joies et pleins d'ennuis
    personne ne murmure "je t'aime" a mon oreille"

Siempre me ha parecido curioso que esos degustadores del pop más
melodramático, más atento a la melancolía extrema bajo el manto de
melodías de terciopelo, aquellos que buscan los discos de Scott Walter,
de Nick Drake, con devoción, que se emocionaron ante la llegada de los
Tindersticks, no tengan palabras de reconocimiento ante Françoise
Hardy, ante la primera voz y la primera vez que alguien en el mundo del
pop hurgó en los rectos laberintos del corazón. Quizás sea debido a sus
canciones de aire más ye-yé –perfectas en su género, por otra parte-
que restan credibilidad al resto de su carrera, pero lo cierto es que
esta chica tímida y tremendamente hermosa atesora un buen puñado de
canciones que aúnan naturalidad y romanticismo, canciones que desbordan
un aire sofisticado aunque sus arreglos sean mínimos o inexistentes.

Y el ejemplo máximo se encuentra en su primera canción, de título
largo y poco expresivo, Tous les garçons et les filles, pero de sutil
encanto. Tan ajena a su tiempo que la creo imposible de ubicar por
cualquiera que la escuche por primera vez, tan esquemática que resulta
el esqueleto mismo de la tristeza. Parece un sortilegio que tanta
desolación sea posible de alcanzar a los dieciocho años, aunque quizás
su infancia, entonces cercana, pueda explicar los temblores de sus
canciones. Vive en el número 24 de la Rue d’Aumale, en Paris con su
madre y su hermana pequeña, Michele. Su padre no está con ellas y no
siempre les pasa la pensión alimenticia. Su abuela materna posee un
carácter dominante e invasor. El colegio religioso, La Bruyere, a donde
acude, tampoco la ayuda a adquirir confianza.

La música es en parte su evasión, y desde 1959 actúa en clubs de Paris
como el Moka. Sus amigos más íntimos la animan a acudir a alguna casa
de discos para presentar sus canciones y en la primavera del 61 se
presenta en Vogue, que en principio no accede a contratarla. Pero ante
el interés demostrado por la casa Fontana, lo reconsideran y en
noviembre de ese mismo año establecen un contrato. Sin muchas ganas,
"Tous les garçons e les filles" se lanza al mercado y de repente una
popularidad inusitada la hace conocida en toda Europa. En España, por
ejemplo, la revista Triunfo la considera chica del año 63 y la elogia
con estas palabras: “Françoise Hardy es la juventud que arriba al
primer plano e impone sobre fórmulas gastadas un romanticismo
revalorizado,de palabras sencillas y directas que liquidan, de golpe,
toda suerte de complicadas mixtificaciones”

Quizás la ayudara que Daniel Filipacchi, el locutor del programa Salut
le Copains, la programase con devoción, o que el fotógrafo Jean-Marie
Périer, con el que inicia una leve relación sentimental, le dé en sus
fotos una imagen elegante y sensible, pero lo cierto es que la mayor
parte del mérito está en las canciones. "Tous les garçons et les
filles" habla de la desolación y la esperanza, del miedo a la vida al
fin y al cabo. Y lo hace de una manera juvenil y ligera, como hasta
entonces nadie había sabido. El dramatismo no se sostiene en una
interpretación desgarrada, al contrario, todo es neutro y mesurado, una
voz que canta sin aparentar que le importe. Así, todo resulta de verdad
más dramático.

Vendrán después muchos más discos y muchas más canciones. La belleza
de la muchacha se irá puliendo y acrecentando con los años, más de la
mitad de esas canciones nos embargarán de dulzura. Y sin embargo, hay
algo en ese primer paso que resulta enternecedor, un misterio tan
vibrante, tan natural y tan difícil como enamorarse. Así de simple.

Autor: César Prieto

Más información: All over the world

Mp3: Tous les garçons et les filles



Youtube: Tous les garçons et les filles

jueves, 23 de agosto de 2007

80 - "L'Anamour", Serge Gaingsbourg



  • álbum: Jane Birkin/Serge Gainsbourg
  • año: 1969
  • sello: Mercury

  • "je sème des grains
    de pavot sur les pavés"



Quizás L’anamour no sea una de las canciones más distintivas de Serge Gainsbourg. Encuadrada en una etapa de producción excelsa y significativa –y de vitalidad eléctrica, añado- parece ser un mero complemento menor entre la ruptura con Brigitte Bardot y la pasión por Jane Birkin, entre los juguetes pop y los desbarres sentimentales y eróticos, que vienen a ser lo mismo. Pero ha acabado convirtiéndose en uno de sus más puros y sencillos apuntes, una de esas canciones cuya residencia en el corazón viene avalada por un misterio.

1968. Ese es el año en que Françoise Hardy se plantea un álbum de versiones y tiene aún vacía la traducción de una vieja canción norteamericana, It Hurts to Say Goodbye, éxito menor de Vera Lynn en 1954. Alguien le habla de que Gainsbourg puede ser el letrista ideal y es cierto, sin lugar a dudas ellos convierten una almibarada interpretación en un prodigio de ligereza otoñal.

El caso es que Gainsbourg vive entonces en la avenida Bougeaud, un pequeño apartamento tapizado de fotos -principalmente de la Bardot- y Françoise acude allí a proponerle el trabajo. Él acepta encantado y antes de marcharse le dice que espere un momento, que le quiere presentar un segundo tema. Era L’Anamour, que la parisiense cantó con una mezcla de luminosidad y tristeza, como todo lo suyo al fin y al cabo. Pasan una época de gran amistad -“on est devenu très amis, il adorait Jacques et Thomas, il me téléphonait très très souvent”, señala ella en una entrevista- que no llega a explotar ni en pasión ni en sexo. El cínico compositor, el seductor cuya arma era una canción entregada a tiempo, el profanador de tanta virtud entre las cantantes francesas -parece ser que sólo se le resistió France Gall, vigilada de cerca por su padre- respetaba demasiado a Jacques Dutrond y sólo vio en su esposa a una sensible e inteligente colega: “Un jour, il m'a fait un très grand compliment. Dans une de mes chansons, Je suis de trop ici, j'abordais d'une manière explicite l'exclusion, un sentiment qu'il a éprouvé toute sa vie. Il a passé le disque et il m'a dit: "Ça, je ne sais pas faire."

Además, por esas fechas estaba en medio de la grabación de Slogan y allí compartía cartel con un inglesita que ya lo había mareado y hecho caer en tentaciones irreverentes y obsesivas, así que poco podía pensar en otras mujeres. En el primero de sus discos juntos, el que contiene el famoso Je t’aime…, Serge retoma la canción pero en esta ocasión desde su voz, algo más amarga, con un extraño deje de rabia incluso para una canción cuya letra está lejos de ser conmovedora. Una historia de despedidas con las rimas florales del autor, atentas más a la sonoridad que al sentido, a las paronomasias y neologismos que sorprenden pero no emocionan.

Y sin embargo es una canción de extraña magia, parece converger absolutamente todo en ella desde la más alta excelencia. Quiero decir, que cada detalle que la compone está resuelto de la mejor manera posible, casi de la única. Así, algo que podría resultar un mero esbozo deviene un compacto ejercicio de consistencia. Desde ese deje casi de letanía hasta los silencios instrumentales en que la voz adquiere una elegancia crepuscular, las cuerdas que le dan empaque y el nervioso wah-wah que lo difumina todo, el redoble de batería que envuelve el final…

Apostaría que todos estos factores han hecho que la canción pase a ser valorada de manera extraordinaria desde hace unos diez años. Las versiones hechas en este tiempo así lo avalan, no sólo Mick Harvey la borda, sino que Ivy la convierte en bailable y Beck hace subir a Jane Birkin al escenario para tratarla los dos con el nerviosismo de lo sagrado. En nuestros escenarios Souvenir y Les Tres Bien Ensemble la suelen ofrecer en sus directos y resulta una excelente guinda a sus siempre modélicos conciertos.

Quizás no sea todavía una de sus canciones más distintivas, quizás no sea la mejor. Ahora, ya como padre, aprecio más la ternura de la que le compuso a su segunda hija, La poupée qui fait, donde volcó el amor perfecto, desesperado y pleno que siempre había buscado entregar. Pero lo cierto es que L’anamour es uno de los mejores regalos que el viejo canalla nos pudo dejar, de esos que llegan sin papel y sin lazo pero perviven en casa.

Autor: César Prieto

Más información: Tributo a Serge Gainsbourg

Mp3: L'Anamour




Youtube: El video de la canción

jueves, 16 de agosto de 2007

81 - "Mr.Tambourine Man", The Byrds



  • álbum: Mr.Tambourine Man
  • año: 1965
  • sello: Columbia Records

  • "Hey! Mr. Tambourine Man, play a song for me,
    I'm not sleepy and there is no place I'm going to."

¿Cómo llega uno a una canción? Son múltiples los vericuetos que te conducen a una canción, y más a una canción inmortal como la que nos ocupa, pero os voy a contar cómo llegué yo a "Mr. Tambourine Man". Leí un extenso artículo en la revista Rock de Lux (posiblemente allá por 1991) y me enamoré de este grupo sin haber llegado a escuchar (al
menos, conscientemente), ni una sola canción suya. Así que con unos ahorrillos que conseguí me regalé a mi mismo, aquellas navidades, una caja con un buen montón de grabaciones de los Byrds. Yo siempre los pronunciaba "Bairds" para asombro de la boquiabierta dependienta de El Corte Inglés que me atendió. Creo que me costó 3200 pesetas la caja con cuatro CDs (etiquetados como "We have ignition", "Cruising
Altitude", "Full Trottle" y "Final Approach", haciendo un símil con las fases de un vuelo espacial). Era mi primer box-set y lo disfruté intensivamente. Creo que llegué a escuchar cada CD infinidad de veces.

Gracias a The Byrds aprendí a respetar a Bob Dylan, a quien he de confesar que odiaba por aquel entonces (sólo me gustaba su "Changing of guards"). Gracias a The Byrds y a un profesor de inglés que nos explicó de maravilla la letra de "Mr. Tambourine Man", algo parecido a lo que hace el personaje de Michelle Pfeiffer en la película "Mentes peligrosas" (1995).

Ahí me di cuenta de que las canciones de Dylan eran grandes y sus letras, inmensas.

Pero, como me ocurre con otras canciones que The Byrds versionearon del señor Zimmerman, prefiero la versión a la original. Muchas veces, en discusiones de pajilleros musicales, ha surgido el tema de versiones que molan más que las interpretaciones de los originales. Y aunque evidentemente sobre esto se puede discutir muchísimo, para mi este es un caso paradigmático de versión mejor que la original. Las armonías vocales (Gene Clark, David Crosby...), la rickenbacker de 12 cuerdas de Jim/Roger McGuinn... el tono general de la canción. Siento decirlo, pero... ¡no hay color!

The Byrds fue una especie de supergrupo que nació en la soleada California de los sesenta. Al principio, se sospechaba de que fueran un grupo prefabricado al estilo The Monkees (de hecho, la sección rítmica del primer single, la canción que nos ocupa, fue grabada por músicos de estudio). Sin embargo, poco a poco, fueron demostrando que eran mucho más que eso, hasta el punto de ser presentados por la
prensa como la respuesta americana a los Beatles.

No sé. Lo que está claro es que The Byrds fueron muy grandes: promovieron el folk-rock, se pasaron a la música de colores ("Eight miles high"), inventaron el country-rock cuando finalmente Gram Parsons se enroló en sus filas...

Y todo empezó con esta canción, "Mr. Tambourine Man", una canción que todavía no había publicado Bob Dylan cuando llegó a Jim Dickson (manager), quien se la ofreció a nuestros alegres chicos con el pelo de paje, quienes... sencillamente la reinventaron. La grabaron en enero de 1965, llegó a las tiendas el 12 de abril de ese año y prontó llegó al número 1 de las listas.

Hace un tiempo presté mi caja a un amigo al que no veía con demasiada frecuencia. Mi amigo prestó la caja a otro amigo... la cosa se complicó y llegué a temer haber perdido aquel preciado cofre. Sin embargo, contra todo pronóstico, lo recuperé y volver a escuchar aquellas canciones fue una experiencia tan placentera e iniciática
como lo había sido el primer día, cuando llegué a casa, abrí la caja, desprecinté los CDs y comencé a escucharlos con avidez, al tiempo que devoraba el librillo incluido.

Autor: Pedro Blasco

Más información: Byrds Online Appreciation Society
http://members.aol.com/byrdsonlne/byrdsstuff/byrds.htm
En español www.los60.es/byrds.html

Mp3: Mr.Tambourine Man




Youtube: The Byrds reunidos ya de mayores interpretan esta estupenda canción con un invitado de lujo.


Por si os quedáis con ganas:
Una actuación de TV en 1965

jueves, 26 de julio de 2007

86 - "69 année érotique", Serge Gainsbourg & Jane Birkin


  • álbum: Je T'aime... Moin non plus
  • año: 1969
  • sello: Mercury

  • "Todo el mundo en París recuerda el día en que murió. Fue como un shock, porque él estaba siempre allí, haciendo alguna locura. Era un punk, un poeta, era parte de nuestras vidas", Nicolas Godin, Air.

“Mi madre era guapa, mi padre también, así que no sé de dónde viene mi fealdad… puede que de mi perro”… “Las mujeres, en el fondo, adoran a los misóginos”… “Fumo, bebo y follo. Triángulo equilátero”… “He tenido éxito en todo, excepto en mi vida”… “La fealdad supera en algo a la belleza. Dura más”… “Conozco mis límites. Por eso los sobrepaso”… “El amor nunca valdrá más que el breve tiempo empleado en hacerlo”… “Para la vida no hay antídoto”… “Amar a las mujeres odiando a la mujer: ese soy yo”… “El amor es un cristal que se rompe en silencio”

Aforismos todos de Gainsbourg, que representan algunos aspectos de la abrumadora personalidad de uno de los personajes más interesantes del siglo XX en Francia. Gainsbourg siempre fue un provocador, siempre fue más allá. Pero, afortunadamente no será recordado sólo por sus provocaciones. Experimentó con muchos estilos musicales: chanson, pop, jazz, rock, reggae… dejando un legado musical difícilmente igualable.
De su relación con Jane Birkin, actriz, modelo y cantante (es una de las modelos juguetonas en “Blow up” de Antonioni), salieron algunas joyas del pop francés de los 60 y 70. Esta es una de ellas. El paso de los 60 a los 70, la conexión entre el Swinging London y el París de los Ye-yés. Una canción que te arrastra, construida sobre una línea de bajo memorable. Gainsgbourg, las mujeres y el sexo…


Autor: Rafa Llarena

Más información: sergegainsbourg.artistes.universalmusic.fr

Mp3: 69 Année Érotique

Youtube: 69 année érotique - Como ejemplo de su personalidad provocativa, buscad Serge Gainsbourg y Wihtney Houston en YouTube

lunes, 2 de abril de 2007

95 - "Maybe After He's Gone", The Zombies

  • álbum: Odessey and Oracle
  • año: 1968
  • sello: Date

  • "I remember joy and pain
    Her smile, her tears are part of me"


¿Has sentido alguna vez esa pena que recorre todo tu cuerpo cuando la persona que quieres decide dejarte? Sensación que se vuelve angustiosa si encima esa persona se ha enamorado de otro. La luz se torna sombra, sientes que no volverás a respirar, el tiempo pasa sin pena ni gloria. Cuando cae la noche, la sensación de soledad es total. Pero entonces consigues dormirte y sueñas que quizás, después de que él se haya ido, ella volverá a quererte.

Es la grandeza de la música, y en especial del pop de los sesenta. Dos minutos y medio bastan para expresar o describir un estado de ánimo con el que no nos podemos sentir más identificados. The Zombies vuelven a dar en el clavo, esta vez con una canción de desamor, a la que añaden una melodía sobria pero cautivadora y la especialidad de la casa: una voz y unos coros que no son de este mundo.

"Maybe after he's gone" fue originalmente cara B de la no menos maravillosa "Care of cell 44", lo cual demuestra el enorme talento de The Zombies. Y es que quizá se trate del mejor grupo de singles que ha dado la música. Posteriormente fue incluida en el LP "Odessey & Oracle".

Autor: Jorge

Más información: http://zom.thefondfarewells.com


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Youtube:Time of the Season