Todo empezó como un juego. Como siempre empiezan estas cosas. Un grupo de chalaos por la música, los deportes y las mujeres se enzarzan en discusiones bizantinas sobre canciones, sistemas de votación, ordenación, y todas esas fruslerías. Una buena excusa para repasar algunas de las mejores canciones internacional de todos los tiempos . Una lista que, como todas, es subjetiva y sobre la que no se ponen de acuerdo ni siquiera los individuos que la perpetraron...

sábado, 31 de enero de 2009

37 - "Souvenir", O.M.D.

  • álbum: Architecture & Morality
  • año: 1981
  • sello: Virgin

  • "My feelings still remain"

Acabo de llegar de una especie de festival alternativo de Barcelona –unos inquietos gallegos que promueven fiestas y regalan discos por el amor al arte que propugnaban los modernistas- y parece ser que un par de conversaciones mantenidas han encendido la chispa que me ha hecho evocar el pasado y vestir de recuerdo la canción que me toca desfibrar en el blog. Y a ello voy. Va a ser largo, avisados quedan.
La primera conversación ha sido vía Internet y esta mañana. Un par o tres de mensajes del grupo de locos que montamos esta salerosa clasificación hablaba de la endogamia de los grupos de Barcelona, de que la escena actual se compone de treinta personas que se van combinando entre sí para dar lugar a una serie de grupos en que están siempre los mismos treinta bajo careta de personalidad orquestal diferente. De hecho en las cuatro bandas que actuaban hoy ocurría eso, pero es que a la vez me han instado a acudir al mismo local el sábado que viene –o el sábado al que voy- en otra fiesta de una discográfica en la que actúan casi los mismos que aparecían hoy pero bajo nombres diferentes.
La segunda conversación ha sido allí mismo, y tan enfrascado me he visto en ella que cuando he querido salir a cenar con un grupillo al que le había dicho que acudía en breve, ya no los he encontrado. Trataba ésta sobre el gran tema de los treintañeros –y de ahí en adelante- que siguen aficionados a la música. Hace diez años Internet no era más que una curiosidad y la gente que entonces era veinteañera ya había formado su estética. Son la última generación para la que la música no tiene que ver con los ordenadores.
La cuestión es que yo me quejaba de que echo a faltar la presencia de popes, de críticos con criterio que escojan por mí, que me hablen con emoción de tal disco y su opinión sea valorada. Con el espíritu crítico que es ley que ellos mismos nos enseñen, sí, pero valorada. Esa Patricia Godes, esa Sagrario Luna, Fernando Poblet, Josep María Pallardó, ese Oriol Llopis,… Por citar sólo los más olvidados, que los conocidos siguen estando en el candelero. Gente que al citar un disco sancionaban y quitaban libertad al creyente, pero evitaban dispersión. A partir de ahí ya podías construir tu propia personalidad musical. Mi interlocutor argumentaba que esa figura aún existe, pero en forma de blogger, que nosotros no los conocemos, pero que la gente de veinte años los sigue, escoge, valora. No viene a ser lo mismo, por muchas razones. La primera es que cuando te echas novia dejas el blog. Entiéndanme, los guías actuales pueden ser válidos, de una percepción tan afinada como la de Diego Manrique en el 79, pero ya no buscan ser profesionales, es un entretenimiento que con el tiempo se dejará y con ello dejará inválidos a sus seguidores.
Bien, toda esta retahíla para explicar que a mí OMD me los descubrió un pope. Novelista de segunda fila hoy en día –aunque a mí me parece poco valorado y cercano a mis adorados Jardiel o Mihura- columnista en El Periódico de Catalunya y con una breve y frustrada carrera cinematográfica, habló en no recuerdo que revista –igual era el Vibraciones, del que fue director- del inmenso poder evocativo del primer disco de un grupo de Liverpool. Era el año en que habían sacado el Organisation y por tanto el “Enola Gay” sonaba constantemente en las radios. Es una canción que siempre me ha desagradado, profundamente. Entiendo que es icono de una época, entiendo que mucha gente evoca su riff de sintetizador como preclaro ejemplo de alianza entre vanguardia, comercialidad y baile, pero a mí son cosas que juntas me repatean. Las aguanto, como mucho, de dos en dos. No hay problema, me suele pasar con canciones sueltas de mis grupos favoritos, las odio hasta la extenuación. Quizás sean el vertedero de lo mucho que me gustan las otras.
El caso es que me fié del criterio de mi crítico y me compre su primer lp. No lo entendí. Sigo sin hacerlo. Me parece por una parte aburrido, pero por otra maravilloso. Las canciones son pretenciosas –Julia’s Song-, vulgares –Electricity-, pero tienen una extraña magia. Algo así como “no me sale, pero me saldrá”.
Y les salió, vaya si les salió. El padre es Architecture&Morality, un tercer lp lleno d enormes canciones, creo que cada una –por una razón diferente- lo es. El espíritu santo es “Souvenir”. Pero antes de que les analice la canción déjenme que les hable de cómo era la situación en el año 82, pongamos por caso, porque no se lo van a creer. Si digo que era una situación totalmente permeable va a quedar muy bien y va a entenderse hoy como multiculturalidad, cruce de civilizaciones, eclecticismo o un montón de chorradas más. Se me dirá también que esa actitud está a la orden del día. Y no era eso, no era eso. Permeable significa, por ejemplo que mi amigo del alma en aquella época, le flipaban los New Trolls, pero a la vez se compraba un disco de Dire Straits, que era un grupo nuevo, y me robaba mi ep numerado de Los Secretos porque les molaba a sus amigos de Santa Coloma que por otra parte no hacían más que escuchar a Los Chichos. Mientras, en su casa, analizábamos y bailábamos el disco de Greta que se había comprado su hermano, que por otra parte era heavy y se moría por Black Sabbatth. Mientras yo colaba el “Noche blanca en Munich” de Miguel Bosé junto a “Branquias bajo el agua” y mi amigo del alma me hacía recorrer media Barcelona para comprar un disco de unos alemanes que tenía una cara B cojonuda que se llamaba “Antenna”. Y yo aprovechaba también para hacerme con el “Sin Dinero” de Charol y al llegar a casa nos pillaba un compañero de colegio que se había comprado un lp que se llamaba Fans y que salían unos tales Radio Futura que eran cojonudos mientras yo les decía que fueran subiendo porque iba a casa a buscar a los que me he comprado que son Police y tienen el “Roxanne”
Y en el colegio corrían los discos que era un contento. Yo fui a una entidad religiosa –que Dios confunda- en la época de los curas obreros y las misas con guitarrita y canciones del Sisa. Y recuerdo –entre curas que nos hacían leer a Marx y otros que llevaban a su señora a los reservados- que se organizaban sesiones de audio forum en los sótanos de una enorme parroquia del desarrollismo. El asunto consistía en bajar un tocadiscos y que alguien devoto te pusiera toda la discografía de Pink Floyd o de Bob Marley. Y al salir iba a ver a una novia que tenía yo en Sants y que forraba toda su habitación de posters de Kiss y a la vez me compraba ella una entrada para ir a ver a Camel, pero que no perdonaba que no le pusiera el “She’s leaving” al llegar a su casa.
Ese era el ambiente. Ahora parece que todos estos te pueden gustar a la vez porque ya son clásicos, pero piensen un momento, vendría a ser como si hoy pudieras apreciar a: Camela, Porta, Evanescence, Operación Triunfo, Los Punsetes, Paulina Rubio, Banda Bassotti, Shania Twain, Cantajuego, Santi Delgado y los Runaways Lovers, Postal Service, Merche Corisco y Prin La La todo de una tacada y sin que te cayera la cara de vergüenza. Hoy esto sería imposible. Entonces existía.
Pues mi Architecture&Morality se editó en este ambiente y fue pasando de mano en mano hasta que me volvió un día con el troquel absolutamente desgastado. Mejor que fuese así, sobre todo estando dentro “Souvenir”, que es una canción que merece estar rota, a pesar de lo impoluto de su construcción. Una canción que yo me apresuré a difundir sin reparos quizás porque estaba diciendo “esto soy yo”, o “me quiero convertir en esto”, que vienen a ser cosas contrarias.
Puntualicemos: “Souvenir” es una canción que impacta. Impacta mucho la primera vez que la oyes. Pero si encima tienes diecisiete años y la pillas justo en el momento en que le toca –es decir, cuando aún tiene esa frescura de algo reciente, cuando aún la electrónica era anuncio de porvenir- es que ya decides directamente “la vida tiene que ser así”. Un inicio incoherente, un riff que es el que deben hacer los angelitos tristones en el cielo, una letra estúpida pero tan explosiva como lo pueda ser un balbuceo, explosiones gregorianas en el estribillo, un video que ya era rancio cuando se grabo.
Andy McCluskey y Paul Humphreys se encontraban en estado de gracia y supieron encontrar el esqueleto de la melancolía. Ese estado había surgido algunos años antes, rondando el 78, con puertas abiertas y todo por hacer en Liverpool. En el centro neurálgico y escueto del Eric’s Club –núcleo del mundo en su primer concierto- y en el garaje en que hacían sus propios sintetizadores. Había excitación, germen y abono a la vez de las explosiones pop, y esta excitación supuso por ejemplo que Tony Wilson y Factory Records publicasen Electricity y que Virgin, casi de inmediato, se hiciese con sus servicios y les fuese publicando lps. Fue por entonces cuando actuó el pope.
Recuerdo que antes de tener el lp compré el single. Eran unas ediciones que Ariola presentaba mucho más baratas que los singles al uso. El papel se arrugaba sólo con tocarlo y el vinilo también. Pero un marco estrellado anunciaba “100 pesetas”. Por 500 lo hubiera comprado igual, porque barruntaba que una canción, esa especialmente pero muchas más, me podía convertir en esto que soy ahora. Creo que no lo ha conseguido, lástima. La vida es demasiado imprecisa y sus golpes dejan demasiadas marcas como para no estragar la belleza. Y ahí no valen canciones.
Pero también estoy seguro de una cosa, quizás más importante. No soy lo que quise ser, es cierto, pero desde luego he evitado lo que no quise ser. Y creo que eso sí, definitivamente, lo han conseguido las canciones.
Autor: César Prieto

Más información: En castellano

Mp3: Souvenir




Youtube: El rancio video de la canción


domingo, 18 de enero de 2009

38 - "Get me away from here, I'm dying", Belle and Sebastian

  • álbum: If you’re feeling sinister
  • año: 1996
  • sello: Jeepster

  • "Said the hero in the story
    'It is mightier than swords
    I could kill you sure
    But I could only make you cry with these words'"

No cabe duda de que Belle & Sebastian han sabido reinventarse inteligentemente con el tiempo, y sus últimos discos mantienen una notable dignidad, completamente disfrutable. Pero, seguramente, “If you’re feeling sinister” no se volverá a repetir. Con Stuart Murdoch cantando como los ángeles, con una delicadeza y una sensibilidad de la que siempre ha disfrutado, pero que aquí alcanza niveles excelsos, “Get me away from here I’m dying” es el tema que representa perfectamente porque hoy los escoceses son una de las bandas más importantes de los últimos 15 años. La letra de Murdoch presenta una mezcla de ironía, romanticismo y desencanto que da a la canción una increíble cantidad de niveles de lectura, según el estado de ánimo. Unas palabras, que como él bien escribe al final de la canción, pueden hacernos sonreir, pensar y son las únicas capaces de hacernos llorar. Y sobre todo, las melodías, los arreglos, todo funciona perfectamente en una canción que está interpretada como si fuera a quedarse en el cajón de los recuerdos (el disco entero está tocado con escobillas y eminentemente guitarras acústicas) y que finalmente ha acabado con un sitio de honor en el escaparate de la memoria.

Hay muchos que critican a Belle & Sebastian por blandos. Otros por ñoños. Otros simplemente por llevar la contraria. No importa. Las melodías, la sutilidad y las palabras están por encima de lo abrupto, lo impuesto por la fuerza, la misma violencia. O al menos eso quiero creer. Me gustaría pensar, con esa mezcla de ironía, ingenuidad y tristeza que destila Murdoch en este tema, que las palabras tienen una fuerza mil veces superior al de las “espadas”, los rifles, las bombas. Apostar por su abrasadora potencia capaz de despertar todos los sentimientos más arrolladoramente humanos (la mayor potencia que sin duda hay en el mundo), e incluso de acallar el más traicionero de todos: el miedo.

Sáquenme de este mundo. Que se pare. Yo también quiero irme de aquí. Que alguien diga algo.

Autor: Jesús Sáez

Más información: http://www.belleandsebastian.com/

Mp3: Get me away from here, I'm dying




Youtube: Video en directo (2006)

lunes, 29 de diciembre de 2008

39 - "Pictures of Lily", The Who

  • álbum: single con “Doctor, doctor”
  • año: 1967
  • sello: Polydor

  • "If only I'd been born in Lily's time
    It would have been alright"


Viendo el video de la canción aquí incluido, y la cara de niño bueno de Roger Daltrey hace difícil imaginar lo que fueron The Who en su momento: uno de los grupos de rock con los directos más salvajes en los sesenta. The Who son parte de la historia del rock, pasando del movimiento mod y el rythm and blues a contribuir a dar forma a otros estilos como la psicodelia, el power pop, el brit pop o incluso el punk y la (ejem…) opera rock.

Aunque también es cierto que Daltrey era realmente el niño bueno de la banda en comparación con Pete Townsend y, sobretodo, Keith Moon. Keith no fue solo uno de los mejores baterías de la historia, sino que también representaba todos los estereotipos del sex, drugs & rock’n’roll, siendo su vida merecedora de una película que finalmente será realizada por Mike Myers (glups).

Volviendo a la canción, contiene una de las melodías más pop y adictivas compuestas por Townsend. Lily, de la que habla la letra, es una pin-up que aparece en unas fotos que un padre da a su hijo para “aliviar” sus noches y pueda dormir mejor. Desafortunadamente el chaval se enamora de Lily y pregunta a su padre donde encontrarla, volviendo a la cruda realidad al descubrir que Lily murió antes de que él naciera. La voz de Daltrey le da a la canción la dulzura y la inocencia de un niño (“Lily, Oh Lily”) mientras que la guitarra de Townsend, la batería de Moon y la trompa tocada por el bajista John Entwistle en el puente, le dan la fuerza que caracteriza a The Who. Es una pena que esta canción no fuese incluida en ningún disco del grupo, haciéndola menos conocida que otros de sus hits durante muchos años. Afortunadamente, las múltiples recopilaciones posteriores la pusieron en su lugar.

Autor: Rafa Llarena

Más información: Página oficial

Mp3: Pictures of Lily





Youtube: Video de la canción

lunes, 10 de noviembre de 2008

40 - "Losing my religion", REM

  • álbum: Out of Time
  • año: 1991
  • sello: Warner Bros

  • "That was just a dream"

¿Quien podría imaginar que aquel día en que Peter Buck se aburrió de su guitarra y decidió pasar un rato en el sofá tocando la mandolina se iba a convertir en uno de los momentos fundamentales de la historia del pop-rock alternativo, AOR y otros muchos géneros más?

¿Se imaginaría él que esa simple situación daría a luz a un punto de inflexión en la carrera de su grupo REM, que les haría perdurar para siempre y que les otorgaría el derecho a transitar por un camino de rosas para los restos?

La historia es caprichosa e igualmente así se muestra en la musica. Con Losing My Religion todos ganamos, nosotros tuvimos nuestro himno generacional que disfrutamos hasta la saciedad en garitos, bares y antros y los de Athens ganaron el cinturón de oro, el campeonato del mundo, el cetro del buen gusto para reinar a partir de ese momento el rock de la corriente principal.

REM, los campeones del mundo del dinosaur-rock. Y no sr. Stipe, esta vez no fue un sueño.

Autor: Verne

Más información: Myspace

Mp3: Losing my religion




Youtube: Video subtitulado

lunes, 3 de noviembre de 2008

41 - "Stockholm Syndrome", Yo la tengo

  • álbum: I can hear the heart beating as one
  • año: 1997
  • sello: Matador

  • "No, don't warn me
    I know it's wrong, but I swear it won't take long
    And I know, you know,
    It makes me sigh; I do believe in love

    Another season, but the same old feelings
    Another reason could be
    I'm tired of aching, summer's what you make it
    But I'll believe what I want to believe"

I do believe in love. Una declaración de principios, de esas que con cierta frecuencia me ayudan a entender mis propios motivos, mis por qué. Se me ocurre que quizás una idea similar pudo llevar a los YLT a titular esta belleza como “Síndrome de Estocolmo”. Probablemente, más a menudo de lo que somos capaces de darnos cuenta, las relaciones afectivas funcionan de esta manera. Probablemente, si fuésemos capaces de darnos cuenta, esas relaciones dejarían de ser afectivas. El espacio para el corazón sería mucho más estrecho y cada canción no sería más que un conjunto de notas que acompañan bien o se dejan acompañar, por un conjunto de palabras. Es mucho más hermoso un mundo en el que nos dejamos secuestrar por los afectos, por los amores, por las emociones. Es mucho más hermoso creer en lo que queramos creer.
Autora: Rosa

Más información: http://www.yolatengo.com/

Mp3: Stockholm Syndrome




Youtube: En directo

sábado, 25 de octubre de 2008

42 - "20th Century boy", T-Rex

  • álbum: 20th century boy (single, también en algunas ediciones de Tanx)
  • año: 1973
  • sello: EMI

  • "I move like a cat, charge like a ram
    Sting like a bee, oh babe I wanna be your man"

Mi hermano está temblando como un flan. Intento decirle que no respire tan fuerte, pero en realidad me estoy oyendo a mí mismo. Esta oscura cocina industrial está llena de recipientes que tintinean al rimot del tiritar de nuestras manos. Hace frío e intento aguzar el oído para escuchar dónde están ahora los velocipoptores. Es terrible.

¿Cómo podía pensar hace 10 minutos cuando nos encontramos al primero de ellos que nuestra situación pasaría a ser tan terrible? Oscilaba lentamente mirándonos cariñosamente sumido en una especie de sueño letárgico. Pero era una simple treta. De repente, alzó sus garras y chilló para alertar al resto de la manada mientras se lanzaba a por nosotros. Desde la colina corrimos como locos hacia el restaurante y creímos estar a salvo tras cerrar las puertas a nuestra espalda.

Sólo un momento más tarde un escalofrío recorrió nuestra columna cuando vimos que la manija se balanzeaba al ritmo descompasado de unos arañazos chirriantes en el hierro. Nos giramos buscando una salida y sólo encontramos una puerta basculante con estúpidas inscripciones desfasadas. Tras ella, esta cocina y los armarios donde nos hemos escondido.

El corazón se nos desboca cuando desde la pequeña habitación que nos hemos construído oímos el batir de la puerta que acabamos de cruzar. Una, dos, tres veces. Hay tres velocipoptores caminando lenta, pero inexorablemente por los pasillos. Husmean el aire y se acercan al final de la cocina donde se vislumbra un congelador.

Mi hermano parece al borde de un colapso nervioso y le obligo a mirarme para hacerle entender que debemos huir de ahí. ¡A la de 3!, susurró mientras me imagino aterrada a las criaturas girándose hacia nosotros. Agradezco en mi interior el silencioso deslizar de las ruedas metálicas del armario. Alzo un dedo, un segundo y al tercero nos lanzamos por el pasillo como si no hubiera un mañana. Los velicipoptores intentan correr a por nosotros pero sus afiladas uñas resbalan en el suelo encerado de la cocina y eso nos da un pequeño margen como para alcanzar la puerta basculante mientras lanzamos cacharros de cocina a nuestro paso.

Al salir al exterior, cuando oímos lo que deseamos que sea un tropezón, el sol nos deslumbra, pero nunca nos había parecido tan bello. Ni siquiera en la playa. Pero la alegría es muy corta. Una lluvia de cristales nos indica que los tres velocipoptores también han salido. Ahora se relamen, casi sonríen saboreando nuestra tierna carne. Sólo me queda decirle a mi hermano cuánto le quiero. Y entonces...

Un rugido monstruoso corta el aire paralizando a nuestros cazadores. Oímos unos pesados pasos que acceden al claro donde estamos y todos podemos ver a un gigantesco tiranosaurio que nos mira desde la altura. Uno de los velocipoptores se lanza valientemente contra el nuevo enemigo que casi sin querer lo engancha entre sus fauces y lo agita fuertemente para romperle la columna con un fuerte chasquido que parece un grito. Tira el cádaver contra el suelo y rebota varias veces. Pom, pom, pom. El T-Rex no pierde el tiempo y ataca rápidamente a sus enemigos. Sus dientes afilados rasgan fácilmente la piel de los velocipoptores con un chirrido agudo de los que hacen brotar la sangre.

Sólo entonces se digna mirarnos. A pesar de que unas ramas parecen ocultar sus ojos, sabemos que pronto vendrá a por nosotros. Y lo estamos deseando.

Autor: Mic Crichton

Más información: En castellano

Mp3: 20th Century boy




Youtube: Sudoroso video de la canción

lunes, 6 de octubre de 2008

43 - "(What's so funny 'bout) Peace love & understanding?", Elvis Costello

  • álbum: Armed Forces
  • año: 1979
  • sello: Columbia

  • "And each time I feel like this inside,
    There's one thing I wanna know:
    What's so funny 'bout peace love & understanding? Ohhhh
    What's so funny 'bout peace love & understanding? "

Será por canciones de Elvis Costello. Pues hemos ido a elegir una que no compuso él. Lo hizo Nick Lowe en 1970, aunque la versión más famosa sea esta de la que hablo. Nick Lowe era, por cierto, el productor de Costello y los Attractions cuando se grabó.
Tiene aires de himno, de grito de rabia, pero uno no llega a saber si está llena de pesimismo o de optimismo invencible. ¿Qué tienen de raro la paz, el amor y la comprensión? En serio, ¿qué tienen de raro?. Eso se pregunta este señor de gafas, que por cierto se llama en realidad Declan Patrick MacManus (se comprende que eligiese otro nombre artístico), con una intensidad que emociona. Algo tendrán de raro, desde luego, cuando la cuestión sigue sin respuesta después de décadas preguntándolo con toda esa emoción que transmite la canción. Que además de gran compositor es un intérprete enorme. Pocos hay como él.

Decía al principio que esta es la versión más famosa. O quizá la segunda, después de la que Bill Murray le canta a Scarlett Johanson en Lost in Translation. También muy intensa... a su manera.

Autor: Ángel

Más información: Página oficial

Mp3: (What's so funny 'bout) Peace love & understanding?




Youtube: Video en directo (2006)